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- Formación Sacerdotal e Inculturación en los Pueblos Originarios
Compartimos los puntos clave de la reunión virtual celebrada el 26 de marzo de 2026, entre la Organización de Seminarios de Latinoamérica (OSLAM) y la Comisión de Pueblos Originarios. El objetivo central del encuentro fue establecer un diálogo sobre la necesidad de transformar la formación sacerdotal para que responda de manera auténtica a la realidad de los pueblos indígenas, superando barreras históricas de discriminación y clericalismo. La vocación sacerdotal suele describirse como un llamado a la entrega total, pero para muchos jóvenes de los pueblos originarios de América Latina, este camino conlleva una renuncia inesperada y dolorosa: la de su propia identidad. ¿Qué sucede cuando, para servir a Dios, un seminarista siente que debe "dejar de ser quien es"? Esta tensión no es solo un dilema personal, sino un desafío estructural y teológico que cuestiona los cimientos de la educación eclesiástica en un continente marcado por una herencia colonial que aún respira en los pasillos de sus instituciones. A través de este diálogo, se busca entender la urgencia de transitar desde una formación estandarizada y eurocéntrica hacia una que reconozca y valore la riqueza espiritual y teológica de las culturas ancestrales, permitiendo que la fe se encarne realmente en la diversidad del territorio. El Dolor de la "Despersonalización": No es solo Estudiar, es Desaparecer Para muchos seminaristas indígenas, el ingreso a la formación tradicional se percibe como un proceso de erosión de su ser. Según los testimonios recogidos, la estructura institucional a menudo exige que el candidato borre su bagaje cultural para adoptar un modelo clerical ajeno. Este fenómeno, denominado "despersonalización", representa un impacto psicológico y espiritual profundo. No se trata solo de adquirir nuevos conocimientos, sino de la "satanización" o anulación de la espiritualidad ancestral, tratándola como algo pagano que debe ser superado. Angélica, integrante de la Comisión y testigo de este proceso, describe este sentimiento de pérdida con una crudeza que interpela la conciencia eclesial: "Ellos señalaban el dolor de que despersonalizarse... porque toda su identidad originaria, toda su riqueza espiritual, teológica que llevan era prácticamente borrarla y crear una, a veces decían al menos como hacer una nueva persona, una nueva identidad, o que tenían que dejar todo lo que son para adaptarse a la propuesta de los seminarios." Obligar a los candidatos a elegir entre su cultura y su vocación no solo hiere al individuo, sino que empobrece a la Iglesia misma. Al intentar imponer una fe "estandarizada", se corre el riesgo de extinguir la vitalidad de las iglesias locales. Como bien señaló la hermana de las Misioneras Madre Lidia, este proceso de escucha revela que la Iglesia debe sensibilizarse ante el padecimiento de los pueblos para responder a los más frágiles con una identidad que no les resulte extraña. La Trampa del Clericalismo: Cuando el Formado se Convierte en Opresor Uno de los hallazgos más contra-intuitivos y dolorosos discutidos en la reunión es el ciclo de alienación que genera una formación deficiente. El Padre Gerardo (Secretario de la Comisión) y otros participantes señalaron un fenómeno alarmante: en ocasiones, los sacerdotes indígenas que pasan por el sistema actual terminan replicando las mismas estructuras de opresión y discriminación que ellos mismos sufrieron, distanciándose de sus propias raíces y comunidades. "Terminan siendo los que maltratan, los que no escuchan... ya no quieren trabajar con sus mismos pueblos, con los mismos pueblos originarios, y eso es lo que también hay que buscar y atender desde nuestros seminarios." Este comportamiento es un síntoma claro del clericalismo, exacerbado por una formación que privilegia el estatus sobre el servicio. Al ser víctimas de una "infravaloración" histórica que se remonta a la época de la Colonia, algunos candidatos asumen el modelo clerical como un mecanismo de ascenso social que los obliga a dar la espalda a su origen. Para una Iglesia que aspira a la sinodalidad, este aislamiento del pastor respecto a su pueblo es el principal obstáculo a derribar. Más allá del Folclorismo: Hacia una Teología India Real La transformación de los seminarios exige pasar de ver lo indígena como un adorno decorativo —el llamado "folclorismo"— a integrarlo como un pilar académico y espiritual riguroso. La reunión de OSLAM dejó claras varias propuestas concretas para reformar los currículos y la vida comunitaria: Estudio de lenguas y culturas locales: No como una opción secundaria, sino como una herramienta esencial para la encarnación del Evangelio en la realidad diocesana. Integración de la "Teología India": Superar el prejuicio de que solo la teología occidental tiene validez académica, incorporando la reflexión teológica propia de los pueblos originarios en la currícula oficial. El Modelo del Acontecimiento Guadalupano: Reconocer en la Virgen de Guadalupe un modelo inmenso y pedagógico de inculturación, que sirve como puente para dialogar con los sectores más conservadores de la institución. Superación de la discriminación y la violencia: Cuidar que los seminarios sean espacios donde se valore la identidad del joven originario, evitando que se sienta forzado a "blanquear" su fe para ser aceptado. Simposio de Teología India en Riobamba: Se destacó el valor del próximo simposio organizado por el CELAM y coordinado por Monseñor Álvaro Ramazzini (Guatemala), que se llevará a cabo del 20 al 25 de abril en Ecuador, como un espacio clave para profundizar en estos contenidos. El Rostro del Futuro: Una Iglesia con "Corazón Indígena" La visión final de este diálogo no es la creación de una estructura paralela, sino la evolución de la Iglesia hacia una identidad más auténtica. Esta lucha indígena es, en realidad, la vanguardia de un movimiento más amplio que incluye a las poblaciones afrodescendientes y garífunas, como destacó la representación de CEPRAP (Brasil), quienes también buscan visibilizar sus culturas en la discusión sobre la sinodalidad. El desafío para los directivos de OSLAM, como los padres Eric Wilson (Dominicana), Mauricio Larrosa (Argentina), Carlos Coto (Costa Rica) y Dionicio Gómez (México) es transitar de una "formación en masa" (estandarizada y técnica) hacia una formación personalizada e inculturada. Solo así se podrá cumplir el anhelo expresado por la comisión: "...hacer posible una iglesia con rostro y corazón indígena como nosotros aspiramos como pueblos." Este cambio beneficia a toda la institución, pues una Iglesia que reconoce la especificidad de cada cultura se vuelve más resiliente, menos autoritaria y más capaz de responder a los desafíos de un mundo plural. Conclusión La apertura mostrada por la directiva de OSLAM es un signo de esperanza. Reconocer que la formación debe ser sinodal, misionera y respetuosa de las identidades es el primer paso para sanar las heridas de exclusión que aún persisten. La urgencia es manifiesta: una fe que no se encarna en la cultura corre el riesgo de volverse irrelevante o, en el peor de los casos, un instrumento de asimilación forzada.
- Encuentro Latinoamericano de Rectores de Seminarios 2026
Del 14 al 18 de septiembre de 2026, Casa de la Sagrada Familia, Toluca, EDOMEX, México La Organización de Seminarios Latinoamericanos OSLAM y el Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM , invitan al Encuentro Latinoamericano de Rectores de Seminarios , en la ciudad de Toluca, EDOMEX, México. Inscripción: https://forms.gle/ihf15Ls4cPQ38Nmm6 Dirección: Casa de la Sagrada Familia C. Lago San Andrés 197, El Seminario Primera Secc., 50170, Google maps: https://www.google.com/maps?q=19.272964477539062,-99.67549133300781&z=17&hl=es Toluca de Lerdo, EDOMEX, México Clima a considerar: Septiembre es uno de los meses más lluviosos del año en Toluca, formando parte de la temporada de lluvias que suele finalizar en diciembre. Se esperan temperaturas alrededor de 20°C a 22°C, generalmente ocurriendo cerca del mediodía o primeras horas de la tarde. Las noches y madrugadas serán frescas, con temperaturas cercanas a los 9°C a 11°C. Se recomienda vestirse en capas. Usa ropa ligera para el día y lleva siempre una chamarra o suéter abrigador para la mañana/noche. Conexión eléctrica: La conexión eléctrica en Toluca, México, sigue los mismos estándares que en Estados Unidos y Canadá. Si sus dispositivos son de 220-240V (común en Sudamérica), se necesita un convertidor de voltaje. Divisas: En efectivo se utiliza el peso mexicano. En la mayoría de lugares comerciales se aceptan tarjetas de débito y crédito. Encuentro de modalidad presencial. Fecha : del 14 al 18 de septiembre de 2026. Llegada : domingo 13 de septiembre. Salida : sábado 19 de septiembre. Los participantes deberán costear sus pasajes de llegada y salida, así como los gastos de lavandería personales. La inversión para el Encuentro incluye hospedaje, alimentación y formación: 350 USD . Favor de cancelar en efectivo. Contacto e Informes: oslam2021@gmail.com Objetivo del Encuentro: Fortalecer la formación de los futuros presbíteros de América Latina y el Caribe, unificando criterios, enriqueciendo y actualizando la integralidad formativa en clave sinodal. Sobre el ponente: Pbro. Manuel Hernando Vega León Sacerdote de la Diócesis de Facatativá, Colombia Vicario General Rector Colegio Seminario San Juan Apóstol Encargado del Sector parroquial de Santa Laura Montoya en Tabio ( Río Frío) Vicario Episcopal para religiosos Fungió como Director de los Departamentos de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada en la Conferencia Episcopal de Colombia
- Curso Virtual Latinoamericano para Directores Espirituales, Psicólogos de Seminarios y Formadores 2026
Vía Zoom - Dos sesiones: Miércoles 3 y Viernes 5 de junio de 2026 - 16:00 h (Tiempo de Roma, Italia) Inversión: 25 USD Idioma: Español Link para inscribirse: https://forms.gle/d2BFN4Gcf9ffy1Fc8 La Organización de Seminarios Latinoamericanos OSLAM y el Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM, invitan al Curso Virtual Latinoamericano para Directores Espirituales, Psicólogos de Seminarios y Formadores Curso de modalidad virtual. Temática: Cómo acompañar en el camino formativo para una formación integral. Sobre el ponente: Pbro. Dr. Amedeo Cencini Amedeo Cencini nace en Senigallia (Italia), en 1948. Sacerdote canosiano. Profesor de pastoral vocacional y de metodología de la dirección espiritual en la Universidad Salesiana de Roma, y de formación para la madurez afectiva en el curso de formadores de la Universidad Gregoriana (Roma). Desde 1995 es consultor de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. Miembro del Servicio Nacional para la protección del menor de la Conferencia Episcopal de Italia. Entre sus obras traducidas al castellano podemos citar: Vocaciones: de la nostalgia a la profecía, 1991; El presbítero en la Iglesia hoy, 1994; Vida consagrada: itinerario formativo, 1994; Por amor, con amor, en el amor, 1996; Vida en comunidad: reto y maravilla, 1997; La vida fraterna, comunión de santos y pecadores, 1999; Amarás al Señor tu Dios, 2000; y Los sentimientos del Hijo, 2000. Inversión: $25 USD Método de pago: a) Transferencia vía Wise a Manuel Antonio Penagos Plazas @manuelantoniop64 b) Vía Paypal al correo padremanuelp@gmail.com a nombre de MANUEL PENAGOS PLAZAS, padre Ecónomo de OSLAM. c) Pago con cargo a su tarjeta (el pago se solicita en pesos mexicanos equivalente a 25dls) https://mpago.la/1K4ZtvL Concepto: CENCINI Nota: Favor de enviar comprobante de pago al correo oslam2021@gmail.com El link y la clave de acceso para el encuentro virtual por Zoom se enviará por correo electrónico. Contacto e informes: oslam2021@gmail.com
- Una lección para la vida y ministerio presbiteral
Carta del Santo Padre al Presbiterio de la Arquidiócesis de Madrid con motivo de la Asamblea Presbiteral «Convivium», 09.02.2026 Con ocasión de la Asamblea Presbiteral «Convivium» celebrada en Madrid los días 9 y 10 de febrero de 2026, el Santo Padre León XIV dirigió una carta al presbiterio arquidiocesano en la que propone una reflexión de notable profundidad simbólica: la catedral como alegoría viva del sacerdocio. Más allá de su valor arquitectónico o histórico, el templo sagrado se presenta como un itinerario espiritual donde cada elemento —desde la fachada hasta el sagrario— encierra una lección para la configuración existencial y pastoral del presbítero en el tiempo presente. La fachada: testimonio que invita sin agotar el misterio La fachada de la catedral cumple una función esencialmente pedagógica: es lo primero que se ofrece a la mirada, pero no pretende revelar todo de inmediato. Indica, sugiere, orienta hacia el interior sin constituirse en fin en sí misma. De modo análogo, la vida del sacerdote está llamada a ser visible y coherente, reconocible en su identidad sin caer en la exhibición. Su existencia no se agota en lo perceptible, sino que apunta constantemente hacia Aquel a quien representa. La fachada humana del presbítero —sus gestos, su palabra, su presencia— debe funcionar como umbral simbólico que invite al encuentro con el Misterio, sin usurpar nunca el lugar de Dios. El umbral: el espacio del discernimiento vocacional Entre la plaza pública y el templo interior se alza el umbral, frontera sagrada que marca un paso necesario. No se trata de una barrera excluyente, sino de un acto de respeto hacia lo santo: algo debe quedar fuera para que lo esencial pueda resonar en plenitud. En esta imagen se refleja con claridad el sentido teológico del celibato, la pobreza evangélica y la obediencia presbiteral. Estas notas no constituyen una negación de la realidad humana, sino el espacio de libertad que permite al sacerdote pertenecer enteramente a Dios mientras camina entre los hombres. El umbral es, pues, el lugar donde se vive plenamente esa tensión evangélica: estar en el mundo sin ser del mundo. Las columnas: arraigo en la Tradición apostólica Al penetrar en el templo, la mirada descubre que toda la estructura descansa sobre columnas firmes, silenciosas sostenedoras del conjunto. La liturgia de la Iglesia ha visto siempre en ellas la imagen de los Apóstoles, fundamento sobre el cual se edifica la comunión eclesial. La vida sacerdotal, por su parte, no se sustenta en la originalidad personal ni en las modas pastorales del momento, sino en el testimonio apostólico recibido y transmitido en la Tradición viva de la Iglesia. Cuando el presbítero permanece anclado en este fundamento —custodiado por el Magisterio y alimentado por la liturgia— evita edificar sobre la arena de interpretaciones circunstanciales y se apoya en la roca que lo precede y supera. Las capillas laterales: diversidad en la unidad eclesial A lo largo de la nave central se abren capillas diversas, cada una con su advocación particular, su estilo artístico y su historia específica. Sin embargo, ninguna rompe la armonía del conjunto ni se orienta hacia sí misma; todas convergen en el altar mayor. Esta imagen ilumina con particular belleza la realidad de los carismas y espiritualidades en el seno del presbiterio. Cada sacerdote recibe una gracia particular para vivir su configuración con Cristo, pero ninguna particularidad justifica la fragmentación de la comunión. La diversidad enriquece cuando permanece ordenada a la unidad; los distintos modos de vivir el sacerdocio encuentran su pleno sentido cuando todos miran hacia el mismo centro: Cristo Eucaristía. El presbiterio: el corazón del ministerio El recorrido simbólico culmina en el espacio más sagrado: el presbiterio, donde el altar y el sagrario revelan el núcleo inalienable del ministerio sacerdotal. En el altar, por las manos del presbítero, se actualiza sacramentalmente el sacrificio de Cristo; en el sagrario, permanece Aquel que ha sido ofrecido, confiado nuevamente al cuidado amoroso de sus ministros. Todo el edificio eclesial —y toda la actividad pastoral— converge en este punto. Por ello, antes que gestores, organizadores o comunicadores, los presbíteros están llamados a ser ante todo adoradores: hombres de profunda oración cuya vida gira en torno al misterio eucarístico. Solo quien se alimenta constantemente en la fuente puede ser cauce fecundo para los demás. Templos vivos en un mundo secularizado En un contexto cultural marcado por la secularización avanzada y la pérdida de referencias comunes, la alegoría de la catedral ofrece al presbiterio un camino de renovación que no pasa por la invención de nuevos modelos, sino por el retorno a la esencia recibida. El sacerdote no está llamado a multiplicar tareas ni a buscar resultados espectaculares, sino a dejarse configurar por Cristo hasta convertirse en un templo vivo: estructura humana donde Dios habita y desde la cual los hombres pueden acceder a Él. La catedral de piedra enseña que lo sagrado no se improvisa; requiere cimientos profundos, orientación clara y un centro que dé sentido a cada elemento. Así también la vida presbiteral: cuando se edifica sobre Cristo como piedra angular, cuando se orienta constantemente hacia la Eucaristía y cuando se vive en comunión fraterna, se convierte en un signo eficaz del Reino en medio de la ciudad. Como catedral que camina, llevando en vasijas de barro el tesoro inefable del Evangelio para todos los que, en medio del vacío contemporáneo, buscan el rostro de Dios. Carta: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/02/09/090226a.html
- Encuentro Nacional de formadores de Seminarios de Argentina (OSAR)
Paraná, 2 al 6 de febrero de 2026 Del 2 al 6 de febrero de este año, tuvo lugar en la casa El Salvador, de la Arquidiócesis de Paraná, el Encuentro Nacional Anual de formadores de Seminarios de la Argentina, preparado por la Organización de los Seminarios de la Argentina (OSAR). Esta instancia de comunión entre las Casas de formación de los futuros sacerdotes del país es animada por una Comisión; la cual está constituida por sacerdotes elegidos para tal misión de entre los formadores de Argentina y representan las distintas regiones: Pbro. Mauricio Larrosa del Seminario de Morón (presidente), Pbro. David Cabral del Seminario de Río Cuarto (vicepresidente), Pbro. Lionel López del Seminario de Paraná (delegado de le región Litoral, tesorero y referente anfitrión), Pbro. Andrés Vallejos del Seminario de Lomas de Zamora (delegado de la Región Bs. As. y secretario), Pbro. Daniel Lascano del Seminario de la Patagonia Comahue (delegado de esa región), Pbro. Alex Martínez del Seminario ambiental de Cruz del Eje (delegado de la región Centro), Pbro. Nelson Stañulis del Seminario de Posadas (delegado de la región NEA) y el Pbro. José Carbajal del Seminario de Jujuy (delegado de la región NOA). Participaron 63 sacerdotes rectores, formadores y directores espirituales de 24 Seminarios del país. Además estuvieron presentes sacerdotes formadores del Seminario Nacional de Uruguay. El tema elegido para este año fue: “Formar en la docibilitas en contextos de incertidumbre”. Se procuró reflexionar sobre los modos más adecuados para preparar a los futuros pastores, de cara a vivir y ejercer el ministerio presbiteral en tiempos de fuertes cambios e interrogantes. A través de distintos bloques, articulados por exposiciones y trabajos en grupos, tres expositores ofrecieron elementos de gran relevancia: - Dra. María Pilar García Bossio : socióloga que ha investigado sobre los seminaristas argentinos y la perspectiva de los formadores, brindó una mirada esperanzadora sobre el origen y los rasgos de los actuales seminaristas como también de las características de los procesos de acompañamiento integral que ofrecen hoy las Casas de formación. - Pbro. Esteban Madrid Páez : sacerdote de Paraná, recientemente doctorado en teología, que trabajó sobre la crisis y la incertidumbre desde una perspectiva teológica. - Lic. Stella Maris Romero : como psicopedagoga, mostró los hallazgos que, desde las Ciencias de la Educación, se han realizado sobre la formación en contextos de incertidumbre y brindó herramientas para adecuar los procesos formativos según las características de los formandos y los nuevos desafíos sociales y eclesiales. Además, hubo espacio para el intercambio de experiencias y recursos como también talleres sobre temas relevantes para la formación sacerdotal hoy: la entrevista formativa, la dimensión pastoral y su articulación, las redes y las nuevas tecnologías en la formación y el acompañamiento espiritual. La celebración de la Eucaristía, la Liturgia de las Horas y la adoración al Santísimo constituyeron los momentos más destacados de la espiritualidad del Encuentro. El Arzobispo de Paraná, Mons. Raúl Martín, presidió la Misa del primer día. Asimismo, participaron de las distintas jornadas Mons. Damián Nannini (Obispo de San Miguel y presidente de la Comisión de Ministerios de la Conferencia Episcopal Argentina -CEMIN-), Mons. Roberto Ferrari (obispo auxiliar de Tucumán) y Mons. Eduardo Redondo (obispo auxiliar de Quilmes), ambos miembros de la CEMIN, y Mons. Sergio Bosco, rector del Seminario de Rio Cuarto y obispo auxiliar electo de la misma diócesis. La recreación y el esparcimiento incluyeron una visita por lugares significativos de Paraná y alrededores. Finalmente se procedió a votar el tema, la fecha y el lugar del próximo encuentro: se realizará en el Seminario de Azul (provincia de Buenos Aires), del 1 al 5 de febrero de 2027 y girará en torno a la renovación sinodal y misionera de los Seminarios.
- Una fidelidad que genera futuro
El corazón del ministerio sacerdotal OSLAM En un momento en que la Iglesia navega por aguas marcadas por la transformación cultural, las heridas del pasado y la urgente necesidad de renovación, el Papa León XIV ha publicado la Carta Apostólica Una fidelidad que genera futuro , con motivo del sexagésimo aniversario de los decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis . Este texto no es solo una conmemoración histórica, sino una llamada profunda y urgente a revitalizar el ministerio sacerdotal desde sus raíces evangélicas. Fidelidad: no solo como lealtad, sino como fecundidad El título mismo del documento revela su núcleo: la fidelidad no es mera lealtad al pasado, sino una fuente viva que engendra futuro. El Santo Padre insiste en que “no celebramos un aniversario de papel”, sino que los decretos del Concilio Vaticano II conservan “una gran frescura y actualidad”. La fidelidad al sacerdocio es, ante todo, fidelidad a Cristo, cuya voz sigue llamando hoy: “Ven y sígueme”. Esta fidelidad se vive como un camino cotidiano de conversión, sustentado en la oración, la Eucaristía, la Palabra de Dios y la fraternidad. El Papa recuerda que cada día el sacerdote debe volver al lago de Galilea, donde Jesús le pregunta: “¿Me amas?” (Jn 21,15). Es en esa repetida respuesta de amor donde se renueva la identidad ministerial. Formación permanente: más allá del seminario Uno de los acentos más destacados es la formación permanente. León XIV subraya que la formación sacerdotal “no se detiene en el tiempo del seminario”, sino que debe ser un dinamismo continuo que abarque lo humano, espiritual, intelectual y pastoral. En este sentido, celebra iniciativas como el reciente Congreso para la formación permanente de los sacerdotes (febrero de 2024), que reunió a más de 800 responsables de 80 países. Ante las crisis recientes —especialmente los abusos cometidos por miembros del clero—, el Papa enfatiza que la formación integral es una urgencia pastoral. No basta con la preparación intelectual: se requiere madurez humana, afectiva y espiritual. “El seminario debe ser una escuela de los afectos”, afirma, invitando a los futuros sacerdotes a transfigurar toda su humanidad en la lógica del grano de trigo que muere para dar fruto (Jn 12,24). Fraternidad presbiteral: don y tarea El documento recupera con fuerza el ideal del presbiterio como comunidad fraterna. Lejos del individualismo pastoral, el Concilio enseñó que “ningún pastor existe por sí solo”. Los sacerdotes están unidos no solo por una misión común, sino por un vínculo sacramental que los constituye en “hermanos entre hermanos”. El Papa denuncia realidades que rompen esta comunión: la desigualdad económica entre presbíteros, la falta de atención a los ancianos o enfermos, y la soledad que afecta a muchos en contextos de secularización. Frente a ello, exhorta a promover formas reales de vida en común, donde se cultive la espiritualidad, se comparta el ministerio y se prevengan los peligros del aislamiento. Sinodalidad: un nuevo estilo de ser Iglesia La Carta se inscribe decididamente en la dinámica del camino sinodal. León XIV invita a los sacerdotes a “abrir el corazón” a los procesos sinodales, superando modelos de liderazgo centrados únicamente en la figura del presbítero. En una Iglesia sinodal, el ministerio ordenado se ejerce en comunión con los laicos, los diáconos y el obispo, valorizando los carismas de todos los bautizados. “La configuración con Cristo Cabeza no implica una exaltación que lo coloque por encima del resto”, recuerda citando a Evangelii gaudium . El sacerdote, en lugar de ser un “jefe”, es un servidor que escucha, acompaña y promueve la participación de todo el Pueblo de Dios. Misión: salir de sí para encontrar la identidad Quizá una de las frases más impactantes del documento es esta: “Si no sales de ti mismo, el óleo se vuelve rancio y la unción no puede ser fecunda”. La identidad sacerdotal no se encuentra en la introspección, sino en la misión. El presbítero es “para” —para Cristo, para la Iglesia, para los hermanos— y su alegría nace del don de sí. El Papa advierte contra dos tentaciones contemporáneas: el eficientismo (medir el valor por la productividad) y el quietismo (refugiarse en la inacción por miedo al mundo). La respuesta es la caridad pastoral, ese amor del Buen Pastor que une contemplación y acción, y que impulsa a evangelizar todas las dimensiones de la vida: la cultura, la economía, la política. Mirando al futuro con esperanza El documento concluye con un llamado a la oración y al compromiso vocacional. Ante la escasez de vocaciones en muchas regiones, el Papa insta a crear “ambientes impregnados del Evangelio” donde los jóvenes puedan descubrir la belleza de entregarse totalmente a Cristo y a su Iglesia. “¡No hay futuro sin el cuidado de todas las vocaciones!”, escribe con urgencia pastoral. Y concluye con una hermosa cita del Cura de Ars: “El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”. En un mundo sediento de autenticidad, comunión y esperanza, esta Carta Apostólica no solo ilumina el camino de los sacerdotes, sino que invita a toda la Iglesia a caminar junta, sostenida por una fidelidad que —lejos de encerrar en el pasado— abre horizontes nuevos para el anuncio del Evangelio.
- Articulación entre Formación Inicial y Formación Permanente de los presbíteros
Pbro. José María Recondo BOLETÍN OSAR AÑO 38 - N°42 - 2025 Introducción El propósito de este encuentro es ver el modo en que deberían articularse la formación inicial y la formación permanente de los presbíteros en la Argentina. Ese sería el norte. Pero deberíamos comenzar considerando primero de dónde partimos. Porque, en mi opinión, partimos de un problema. Estamos hablando aquí de poner de acuerdo a dos interlocutores, cuando en realidad, uno de ellos existe y el otro no… Porque ¿quién es el interlocutor que representa aquí a la formación permanente? De acuerdo a lo que dicen las Orientaciones para la formación permanente de los presbíteros y todo el magisterio precedente, los agentes de la formación permanente son, en primer lugar los mismos presbíteros y, al servicio de ese proceso, los obispos, los presbiterios, y el equipo diocesano de pastoral sacerdotal. Y de modo subsidiario, cooperan con ellos distintas instancias interdisciplinares y, por supuesto, la vida del pueblo de Dios. Pero yo me pregunto: hoy día, en la Argentina, ¿cuántas son las diócesis en las que sus obispos se interesan prioritariamente por este tema y se involucran personalmente en el acompañamiento de los sacerdotes? [Tampoco se me oculta que no es raro encontrar en nuestro gremio una suerte de síndrome adolescente en relación a la autoridad, por el que, si ella está muy presente, “me controla”, y si se me aleja, “me abandona”… No es nada fácil pastorear pastores.] ¿Y cuántas son las diócesis en las que existe un proyecto de formación sacerdotal permanente y un equipo de pastoral sacerdotal? ¿Serán un 10%? Creo que estoy siendo demasiado generoso al poner esa cifra. Podrían existir, quizá, en algunas regiones, algunos eventos aislados de formación permanente, pero aquí estamos hablando del acompañamiento de la vida de los curas en los procesos que ellos puedan transitar, como parte de una pastoral ordinaria; no de acontecimientos episódicos y extraordinarios, de los que, además, en general, los que más participan suelen ser los que menos lo necesitan… ¿Cuántos curas en nuestras diócesis se han sentido acompañados por el obispo o por el presbiterio a lo largo de su vida sacerdotal? ¿Ustedes se incluirían en este número? Repito, entonces: hay que iniciar este encuentro sabiendo que si lo que buscamos es tender un puente, tenemos una orilla firme (que es la que ofrece la formación inicial, representada aquí por la OSAR) y otra orilla incierta, que está, Dios quiera, en vías de consolidación desde hace muchos años, pero que no termina de cuajar, que es la de la formación permanente. Entonces, al hablar de articular la una a la otra, debemos saber que en general estamos tratando de vincular una realidad con una abstracción. Con todo, habría que decir, para ser realistas pero no negativos, que en el tendido del puente, aún cuando no encontremos fácilmente en la orilla de la formación permanente algo ofrecido por las diócesis desde un plano institucional, sí podríamos comenzar ese diálogo con todos los curas que, animados por el deseo de cuidar la llama de la caridad pastoral en sus corazones, tienen viva la inquietud por seguir creciendo, y buscan caminos por donde continuar su formación. Y seguramente, en esto, la mayor parte de nosotros podemos incluirnos. A ellos están dirigidas, primariamente, las Orientaciones para la formación permanente de los presbíteros de la Argentina recientemente publicadas. Habiendo sido dirigidas primariamente a cada cura, lo que pretenden estas Orientaciones es, precisamente, provocar o alimentar el deseo, en cada uno, de hacerse cargo de la propia formación permanente. Habida cuenta de que somos nosotros los primeros agentes de la misma. Por eso quisiera empezar por una rápida presentación de este texto, de tal manera que, antes de hablar del tendido del puente, hagamos un reconocimiento del terreno de lo que entendemos por formación permanente. Les pido perdón por adelantado a quienes están más familiarizados con este tema, que probablemente sean aquí muchos, pero no todos, y prefiero correr el riesgo de aburrir a algunos, porque he podido comprobar en distintos presbiterios que muchos sacerdotes (quizá la mayoría) y muchos obispos, siguen reduciendo la formación permanente a algún que otro curso o retiro que se ofrecen en la diócesis para los curas. Presentación de “Reaviva el don” Orientaciones para la FP de los presbíteros 1. Naturaleza y estilo del texto: Cuando comenzamos a trabajar el texto con el equipo redactor, se habló expresamente de que no fuera un “documento”. ¿Qué quiero decir con esto? Que se buscó que la impostación del texto no fuera preponderantemente doctrinal o canónica, como lo fue, por ejemplo, la del Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, emanado de la Congregación para el Clero, que tuvo una primera versión en 1994, y una segunda en 2013. En este caso se quiso, en cambio, que el punto de partida y el género literario estuvieran definidos por la experiencia vocacional y ministerial del presbítero, iluminada, sí, por la Escritura, la Tradición, el Magisterio y la reflexión teológica. Pero buscando que la impostación fuera, en lo posible, predominantemente sapiencial. Podríamos decir que en el género sapiencial, uno encuentra la experiencia humana “amasada” por la vida teologal. Por eso digo que en la elaboración de este texto se quiso hablar desde y sobre la experiencia de la vocación presbiteral. 2. ¿Por qué fueron llamadas “Orientaciones”…? Al no ser un documento, se optó por “no hablar de todo”, que es siempre una tentación en este tipo de textos. Más de uno podría decir que falta aquí hablar de tal o cual tema, y probablemente esté en lo cierto. Porque el texto se desarrolló con la consciencia de que no debía ser un tratado sobre el sacerdocio ni tampoco un texto normativo. De aquí la elección del subtítulo “Orientaciones”, porque lo que busca es orientar el camino de la formación permanente como respuesta a la vocación recibida. El texto debería favorecer, de este modo, la lectura creyente de la propia vida, para rumiar espiritualmente esa respuesta que debemos dar cotidianamente a la llamada del Señor. Llamada que hemos recibido hace algunos o muchos años, y que debemos seguir respondiendo cada día. 3. Los destinatarios escogidos , como dije antes, no son primariamente los equipos diocesanos de formación permanente, sino cada uno de los presbíteros de la Argentina, abordados personalmente. Estas “Orientaciones” están dirigidas a cada presbítero. Después podrán ser aprovechadas, si se consideran útiles, para las distintas propuestas que lleve adelante la pastoral sacerdotal en cada diócesis. Pero su cometido principal es “despertar” en cada uno el deseo de atizar las brasas, como lo pide Pablo a Timoteo. Porque si esta inquietud, si este interés no está vivo, sabemos por experiencia que las iniciativas institucionales acaban siendo estériles. En el comentario que hace Cencini a este texto, y que será publicado en el próximo número de “Pastores”, se pregunta qué imagen de sí mismo ofrece (en la Iglesia y al mundo) el sacerdote que toma en serio su propia formación permanente. Y responde: “Es la imagen de un creyente que no presume de sí, que no se siente ya llegado, ni que sólo tiene que enseñar a los demás, que se coloca en un pedestal de autoridad, dotado de un poder apresuradamente considerado sagrado, pero que en realidad puede estar en el origen de todo clericalismo… Se trata, por el contrario, de un creyente muy consciente del don recibido y de la responsabilidad que del mismo deriva, que busca humildemente vivir en la gratitud y en la voluntad de compartir ese mismo don con los demás, dándoles pero también recibiendo de ellos, en la libertad de crecer juntos.” 4. Estructura del texto: 1) “¿Formarnos?” Esta sección busca clarificar qué entendemos por “formación permanente”, porque, como decía antes, en mi opinión, es un término ampliamente difundido, pero no siempre bien comprendido. A menudo usamos entre nosotros el mismo término, para hablar de cosas distintas. Aquí se nos dice que, de la misma manera que los primeros discípulos, cuando fueron llamados, no imaginaban que el seguimiento del Señor comportaría para ellos todo un camino en el que irían profundizando su fe, purificando su esperanza y madurando su caridad, así también nosotros quizá no habíamos previsto que partiendo de la experiencia fundante de la llamada al sacerdocio, “el Padre comenzaría a formarnos, por la acción del Espíritu en nuestras vidas, para que pudiéramos hacer presente la imagen de su Hijo como Buen Pastor, en medio de su Pueblo”. Y la imagen bíblica del alfarero parece aquí particularmente adecuada para expresar este proceso, porque nos permite entender la FP, no ya como algo que nosotros hacemos, sino como algo que Dios realiza en cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas. “Es el Padre creador, quien a través de su Espíritu sigue formándonos -dándonos forma-, “alfarereándonos”, para plasmar en nosotros los sentimientos, actitudes y comportamientos” que son propios de Cristo y que se compendian en su caridad pastoral (cf. PDV 21). Y esto Él lo realiza de modo permanente a través de múltiples ocasiones y provocaciones que el ejercicio del ministerio ofrece cada día. De todo se sirve Dios para se1guir “dándonos forma”. De tal modo que podríamos decir, con el profeta Isaías: “Tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos!” (Is 64,7). Con todo, si bien es Dios quien nos forma, a nosotros nos toca abrirnos a la acción de Dios respondiendo a su llamada. El sí, el “hágase” que cada uno de nosotros dio en el origen de su vocación está llamado a ser profundizado, madurado y renovado cada día, a lo largo de toda la vida. Y ese es el alma de la formación permanente. Es entonces la vida cotidiana la que ha de provocarnos y seguir formándonos, a través de los múltiples retos y oportunidades que nos pone por delante. Esto supone según enseña Amedeo Cencini, una actitud peculiar, que es la docibilitas, la cual consiste en estar disponibles para aprender de la vida, durante toda la vida. Así las cosas, la formación permanente tiene dos dimensiones, una ordinaria y otra extraordinaria: la ordinaria, que forma parte de la vida diaria y que se refiere a todos sin distinción, la llevamos a cabo como autoformación, mientras que la extraordinaria tiene lugar en acciones puntuales y ocasionales, por iniciativa de la institución eclesial, y busca acompañar las distintas etapas de la vida. A esta última dimensión se refiere la pastoral sacerdotal, la cual, antes que con actividades planificadas –por cierto, siempre necesarias–, tiene su inicio y sostén imprescindible en el diálogo y el acompañamiento que el obispo establece con cada uno de sus presbíteros, algo que nadie puede reemplazar y que, se diga o no, todos esperan. Un proyecto de FP debería comprender estas dos dimensiones, siendo la primera –la FP como autoformación- la más decisiva, ya que es la que dispone positivamente para la segunda. Dice Cencini que “un Seminario no puede pretender formar - en el pleno sentido de la expresión- un sacerdote. Nunca lo hizo, así como ningún camino realizado en un noviciado formó a una persona consagrada. Porque sólo la vida forma al discípulo del Señor: la vida con todas sus tormentas y complejidades… La formación inicial sirve para aprender la disponibilidad para dejarnos formar por la vida a lo largo de toda la vida.” La expresión formación “inicial” habla de que uno en el Seminario comienza a formarse, pero no termina de hacerlo. En este sentido es acertada la advertencia que hace Cencini. Y de hecho, cuando uno es ordenado, ciertamente es configurado sacramentalmente como sacerdote, pero será el roce cotidiano con Dios y con su Pueblo en el ejercicio del ministerio lo que terminará de configurarlo existencialmente. Como ocurre con aquellos que se casan: ya son esposos al recibir el sacramento, pero se vuelven existencialmente esposos compartiendo posteriormente la vida. 2) “Lo que no puede faltar…” Se trata de presentar aquí lo que no puede faltar en nuestras vidas, para que la llama de la caridad pastoral no deje de arder en nuestros corazones. Porque éste pretende ser el cometido de las “Orientaciones”. De aquí su título: “¡Reaviva el don!” ¡Anazopyréin! De eso se trata: de atizar las brasas, para que el fuego no se debilite o, de ser necesario, renazca. Este es el desafío por excelencia de la formación permanente. Podríamos decir que esta segunda sección bosqueja el perfil evangélico del presbítero que es necesario cuidar y cultivar. Perfil delineado por 11 pinceladas extraídas del Evangelio (y de alguna carta paulina): 1. “A ustedes los llamo amigos…” Lo que nos constituye no es una tarea sino una relación: “el núcleo del sacerdocio es ser amigos de Jesús” (Ratzinger). Se trata entonces de atizar las brasas “volviendo a Galilea”, para recuperar la memoria de lo que dio origen a esa llamada. Para recuperar el fuego que dio origen a esa llamada. 2. “Llevamos ese tesoro en vasos de barro”. Reconocer y asumir nuestra fragilidad… No podemos solos ni tampoco sin misericordia. El presbiterio debería ser, en este sentido, lugar de contención. La necesidad del acompañamiento espiritual. 3. “Quien quiera venir detrás de mí…, tome su cruz” La dimensión pascual del seguimiento. No hay seguimiento sin cruz. 4. “Yo he venido para que tengan vida…” El Señor nos quiere felices. La FP debe ayudarnos a cuidar nuestra salud… corporal, afectiva, espiritual. Las crisis y el modo de afrontarlas. El celibato sacerdotal... 5. “El que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto…” La necesidad de la oración. Muchas crisis, dice Francisco, tienen origen precisamente en este descuido. 6. “Yo estaré siempre con ustedes…” La fidelidad de Dios es la raíz de nuestra esperanza. “El problema no es ser pocos, sino una sal que ha perdido su sabor o una luz que no ilumina” (Francisco). 7. “Apacienta a mis ovejas…” Lo hacemos través del triple ministerio… Y el ejercicio del ministerio está llamado a nutrir nuestra vida espiritual. 8. “En esto conocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan…” La necesaria comunión con el obispo y los hermanos en el presbiterio. Desarrollar la mística de la diocesaneidad. 9. “Lo vio y se conmovió…” Habla de la dimensión solidaria y compasiva del ministerio. Saber “tocar” las heridas… La Iglesia como hospital de campaña. La Eucaristía como el lugar donde llevamos a la Cruz, para volverlo fecundo, el dolor del mundo. 10. “Vengan a mí los que están cansados y agobiados…” El cansancio y su discernimiento. Sólo el amor descansa. Saber descansar. 11. “Aquí tienes a tu madre…” El lugar que Jesús quiso que tuviera nuestra Madre en nuestra vida sacerdotal. Esta segunda sección está pensada para ser rumiada en la oración, deteniéndonos en cada aspecto. La base evangélica que da pie a cada uno de los temas, enriquecida por las enseñanzas ofrecidas en la predicación de los últimos Papas, quiere justamente ser una invitación a la oración. Y el formato con que fue publicado el texto está pensado en cierto sentido como para que se pueda llevar junto con la Biblia a la oración… 3) “Las etapas de la vida ministerial” 1. Los primeros años: Hasta los 15 años de ministerio: - Los primeros 5 años. - De los 6 a los 15 años de ministerio. 2. La mediana edad presbiteral. De los 16 a los 25 años de ministerio. 3. La etapa de los adultos mayores. Más de 25 años de ministerio. 4. Los mayores de 75 años. Siempre es un poco arbitraria la delimitación de estas etapas, por lo que el señalamiento del comienzo y del final de cada una requieren flexibilidad. Lo cierto es que, si bien hay una línea de continuidad en lo profundo del proceso, cada etapa tiene características y desafíos propios, y es bueno poder identificarlos, contrastándolos con nuestra propia experiencia. Comenta Cencini que “si es la vida la que forma, debemos tratar de comprender la respuesta que hay que dar al don de la gracia en cada fase evolutiva en la vida del sacerdote”. Y conforme a esto, tratar de identificar el tipo de propuesta formativa que es necesario ofrecer para cada edad. 4) “Los agentes de la FP”. Un capítulo necesario para poder entender, todos, el papel que cada uno tiene en esta empresa: el propio presbítero, el obispo, el presbiterio, el equipo diocesano de pastoral sacerdotal -asociado a algunas instancias interdisciplinares-, y siempre, el Pueblo de Dios. 5. El marco precedente Para comprender por qué fueron redactada estas “Orientaciones”, no podemos no hacer referencia a la última versión de la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis , titulada “El don de la vocación presbiteral”, publicada en Roma el 8 de diciembre de 2016, y que dio lugar, después, a la redacción de la nueva Ratio argentina. En esta Ratio fundamentalis se introduce una impostación novedosa, porque si bien en el magisterio se hablaba ya de la importancia de la formación permanente, sobre todo a partir de “Pastores debo vobis” (1992) (cf. cap. VI: nn. 70-81), en esta nueva Ratio se le da un lugar central y absolutamente original. En ella se dice que el camino formativo ha de ser único e integral: Un unico proceso: “La formación del sacerdote es la continuación de un único «camino discipular», que comienza con el Bautismo, se perfecciona con los otros sacramentos de iniciación cristiana, es reconocido como centro de la vida en el momento del ingreso al Seminario, y continúa durante toda la vida” (Ratio, Introd.). Es ésta quizá la mayor novedad, por el significado que aquí se le atribuye a la FP, y la relación que se establece entre ella y la formación sacerdotal inicial. 1) No sólo no se reduce la FP a una mera actualización teológica o pastoral –como tantas veces ha ocurrido, y como aún hoy muchos la entienden-. 2) Tampoco se la concibe como una suerte de “complemento” facultativo de la formación inicial, sino en indisoluble relación con ella, pero, además, se invierte en cierto sentido la subordinación que había entre ellas: porque no es ya la permanente la que viene a completar la formación sacerdotal inicial, sino la FI la que se incorpora al proceso de formación permanente, que tiene su punto de partida en el Bautismo y nos acompañará durante toda nuestra vida terrena. Un proceso integral: “El proceso formativo no se puede reducir a un solo aspecto, en detrimento de los otros, sino que se realiza siempre como un camino integral del discípulo llamado al presbiterado” (Ratio, Introd.). Será importante, entonces, no perder de vista esta perspectiva integradora del proceso formativo, en orden a favorecer la unidad de vida en el ministerio de los presbíteros. Se presenta, en este sentido, el desafío de elaborar una síntesis - cuya maduración no estará nunca definitivamente conquistada- entre lo que uno es (humanamente), lo que uno sabe (teológicamente), lo que uno vive (espiritualmente), y lo que uno hace (pastoralmente).
- Encuentro para los Formadores responsables de los Seminarios Menores
OSMEX abre curso nacional a formadores de Latinoamérica OSLAM A los Rectores y Padres Responsables de los Seminarios Menores: Estimados hermanos sacerdotes: Reciban un saludo de Mons. Eduardo Muñoz Ochoa, Obispo de Autlán, responsable de la Dimensión Episcopal para los Seminarios y la OSMEX. Por este medio, hacemos la cordial invitación a participar en el Encuentro Nacional de Responsables de los Seminarios Menores, que se realizará del 19 al 23 de enero en el “Seminario de Autlán, Jalisco", México. Se ha considerado como tema: " Itinerarios y procesos formativos en el Seminario Menor". Expositor: Pbro. Rubén Barrón Porcayo; miembro de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos. Con amplia experiencia y conocimiento en al ámbito formativo, de acompañamiento y procesos vocacionales (Formación Inicial y Formación Permanente) en los seminarios y casas de formación. Agradecemos sinceramente el apoyo y disponibilidad del Seminario de Autlán; al Obispo Eduardo Muñoz Ochoa, a su Rector Filiberto Gómez Palomino, P. Noel Martínez Guzmán - responsable del Seminario Menor - y al Equipo formador, seminaristas y bienhechores por ofrecernos un espacio de encuentro, descanso y estudio. Inscripciones abiertas en: https://forms.gle/YRBhr5W93wykmpNQ6 Mayores informes: osmex111@gmail.com . Agradecemos su atención y reiteramos nuestro aprecio sincero en Cristo Buen Pastor. Fraternalmente Avelino Beltrán Lozano. Pbro. Secretario ejecutivo.
- Encuentro de Formadores de Seminarios en Panamá
Educar para un uso sabio de las redes y la inteligencia artificial En su intervención titulada Educar para un uso sabio de las redes y la inteligencia artificial , dirigida a formadores de seminarios, Mons. José Ignacio Munilla ofrece una reflexión profunda y pastoral sobre los desafíos que plantean las nuevas tecnologías —especialmente las redes sociales y la inteligencia artificial (IA)— en la formación humana, espiritual y sacerdotal. A continuación, se presenta una síntesis de los puntos centrales de su mensaje: 1. La urgencia de una formación integral frente a la revolución digital Munilla subraya que la irrupción de las redes y la IA no es un fenómeno marginal, sino un cambio antropológico radical que transforma la forma en que los seres humanos se relacionan, piensan, deciden y se construyen a sí mismos. Por ello, la formación en los seminarios no puede permanecer ajena a esta realidad: es necesario acompañar con sabiduría a los futuros sacerdotes en este contexto. 2. Riesgos existenciales y espirituales de la hiperconectividad El obispo identifica varios peligros concretos: Pérdida de la interioridad: la sobreexposición a la información y la inmediatez de las redes dificultan el silencio, la reflexión y la oración, elementos esenciales para la vida espiritual. Fragilidad de la identidad: en un entorno donde predomina la imagen y la aprobación externa («me gusta», seguidores, etc.), se corre el riesgo de construir una identidad ficticia, ajena a la verdad del propio ser. Despersonalización de las relaciones: las redes pueden dar una falsa sensación de comunidad, pero muchas veces sustituyen el encuentro personal, encarnado y vulnerable, que es esencial en la pastoral. 3. La inteligencia artificial: entre la herramienta y la idolatría Munilla no rechaza la IA, pero advierte contra una actitud ingenua. Reconoce su potencial como instrumento útil, pero alerta sobre la tentación de confiar en ella decisiones que pertenecen a la conciencia moral y al discernimiento humano. La IA carece de alma, de amor, de responsabilidad ética. Por eso, la formación debe cultivar la capacidad de discernir, de juzgar con prudencia y de actuar con libertad, no delegar en algoritmos lo que corresponde a la conciencia iluminada por la fe. 4. Educar en la libertad y en la verdad La verdadera educación digital no consiste en prohibir, sino en formar para el uso sabio. Esto implica: Fomentar el autocontrol y la templanza en el uso de las tecnologías. Recuperar la centralidad de la persona, frente a la lógica utilitarista de la red. Integrar la dimensión ética y teológica en el uso de los medios: ¿qué tipo de hombre queremos ser? ¿Qué visión de la persona y de Dios se promueve (o se oculta) en estos entornos? 5. El rol del formador: testigo de humanidad y fe Munilla concluye con un llamado a los formadores a ser testigos creíbles. Antes que dar reglas, deben encarnar una vida equilibrada, profundamente humana y espiritualmente arraigada. Solo así podrán guiar a los seminaristas a navegar con criterio, libertad y santidad en el mundo digital, sin caer en el miedo ni en la fascinación ciega. Mons. Munilla plantea una pedagogía de la sabiduría digital, en la que la formación sacerdotal no se aísla del mundo tecnológico, sino que lo discierne, purifica y orienta a la luz del Evangelio y de la antropología cristiana. Se trata, en última instancia, de proteger y cultivar lo más humano en el hombre, que es precisamente lo que Dios quiere redimir.
- Belo Horizonte acoge el Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Propedéuticos: desafíos y perspectivas de la formación sacerdotal
Del 20 al 24 de octubre, la ciudad de Belo Horizonte (Brasil) se convirtió en punto de encuentro para formadores de seminarios de América Latina y el Caribe, quienes participaron de un curso latinoamericano para fortalecer la misión formativa en la etapa propedéutica. Promovido por la Organización de Seminarios Latinoamericanos (Oslam), en colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), este curso reunió a 70 sacerdotes, entre rectores, formadores y responsables de seminarios provenientes de 11 países. Se ha enfocado en la primera fase de la formación sacerdotal, con especial atención a las dimensiones pastoral, espiritual, humana y pedagógica, en sintonía con la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. Etapa propedéutica El P. Vagner Moraes, secretario de la Oslam, señaló que “tuvimos un encuentro presencial en Bogotá con los formadores de seminario y otro virtual con los directores espirituales de América Latina”. “Este tercer encuentro estaba programado desde el año pasado. Está dirigido a los formadores de la etapa propedéutica, que es el inicio de la formación. En esta etapa se consolidan la disciplina, las bases intelectuales y espirituales, y el discernimiento de los candidatos”, acotó. Además señaló que la elección de Brasil como sede del curso, se debe porque “formando parte del equipo directivo de la Oslam hasta 2027, consideramos la presencia de un equipo calificado, la infraestructura adecuada y el apoyo de los obispos y diócesis locales”. Un verdadero intercambio Por su parte, monseñor Júlio César Gomes Moreira, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Belo Horizonte y asesor del curso, subrayó la importancia del encuentro para la formación sacerdotal, “ha sido un tiempo de gracia, de encuentro, de compartir, de formación y de oración”. “Hemos creado un verdadero intercambio de experiencias y una conciencia de corresponsabilidad en el cuidado de esta misión tan importante: la acogida de los vocacionados que inician su camino formativo”, subrayó. Monseñor Gomes cuenta con una amplia experiencia como formador, fue rector y docente en los seminarios Nossa Senhora de Fátima y São José, en Brasilia, y en los seminarios São João Maria Vianney y Santa Cruz, en Goiânia, consolidando su visión sobre la necesidad de una formación sólida y fraterna. El desafío de la formación inicial Monseñor José Albuquerque, obispo de Parintins (Amazonas) y referente de la Comisión para el Ministerio de la Vida Consagrada (CMOVIC) de la CNBB, la etapa propedéutica constituye un verdadero cimiento de la formación sacerdotal. “Este era un sueño antiguo: reunir a formadores de toda América Latina. La etapa propedéutica es el punto de partida, donde se construye la base humana, intelectual y espiritual del seminarista, para que pueda avanzar con solidez y conciencia en las etapas siguientes”, indicó. El obispo destacó también los desafíos actuales de la formación inicial:“Muchos jóvenes provienen de realidades familiares y sociales complejas, con distintos niveles educativos y escasa experiencia pastoral. Es necesario acompañarlos no solo en el aspecto intelectual, sino también en la disciplina, la organización del tiempo, la espiritualidad y la vida comunitaria”. Integración latinoamericana El encuentro también fue una oportunidad para fortalecer la articulación internacional entre seminarios. Monseñor Albuquerque subrayó que la presencia de representantes de distintos países permite conocer realidades diversas y compartir buenas prácticas. “No podemos mirar únicamente la experiencia brasileña. Es fundamental ir más allá, aprender de los desafíos y aciertos de otros contextos, incluso del Caribe. Este intercambio de experiencias fortalece la formación y contribuye a construir una red latinoamericana de formadores”, acotó. Mientras que el P. Vagner reforzó esta dimensión de colaboración: “La idea es crear un espacio de fraternidad donde los participantes puedan compartir experiencias, reflexionar sobre metodologías pedagógicas y prácticas de acompañamiento espiritual, sin perder la perspectiva de un proyecto continental”. Próximos pasos Tanto el P. Vagner como Mons. José coincidieron en que el curso es solo el comienzo de un proyecto más amplio: “Nuestro propósito es pensar en un proyecto latinoamericano de formación inicial, adaptable a cada país, que fortalezca el trabajo de los formadores y prepare mejor a los seminaristas para el ministerio”. Por ende, la experiencia de este encuentro “nos da base para continuar con nuevos cursos, materiales y espacios de intercambio entre los seminarios del continente”, explicó Albuquerque. Vagner concluyó: “Queremos que la formación sea sólida, pero también abierta a la creatividad y a la adaptación, permitiendo que cada país implemente prácticas eficaces según su realidad, sin perder la perspectiva de comunión y de intercambio de experiencias”. Fuente: https://adn.celam.org/belo-horizonte-acoge-el-curso-latinoamericano-para-formadores-de-seminarios-propedeuticos-desafios-y-perspectivas-de-la-formacion-sacerdotal/
- Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios de la Etapa propedéutica
Del 20 al 24 de octubre de 2025 Día de llegada: 19 de octubre Día de salida: 25 de octubre Dirección : Casa Mãe Acolhedora - R. Cananéia, 387 - Caiçaras, Belo Horizonte - MG, 30770-120 https://maps.app.goo.gl/82Mh55Htm5kD1WJW8 Del 20 al 24 de octubre de 2025, Belo Horizonte - MG - Brasil Inversión: 150 USD. Incluye hospedaje, alimentación y formación. Los participantes deben cubrir sus pasajes de llegada y salida Inscripciones abiertas: https://forms.gle/UXFJaXmEq7Dh1ttMA Queridos hermanos en Cristo: Reciban un fraternal saludo de paz y esperanza en el Señor, quien sigue llamando a nuevos discípulos para consagrarlos al servicio de su Pueblo. La Organización de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM), en comunión con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), se alegra en convocar e invitar fraternalmente a los padres rectores, formadores y responsables de los Seminarios Propedéuticos de nuestro continente a participar del Curso Latinoamericano para Formadores de la Etapa Propedéutica , que se llevará a cabo del 20 al 24 de octubre de 2025, en Belo Horizonte (Brasil). Este encuentro tiene como objetivo fortalecer la misión formativa en la etapa propedéutica, desde una perspectiva pastoral, espiritual y pedagógica, en sintonía con las orientaciones de la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis , promoviendo también un intercambio de buenas prácticas formativas entre los distintos países y contextos de América Latina y el Caribe. Creemos que esta será una ocasión propicia para compartir experiencias, escuchar los desafíos comunes y abrir caminos para posibles implementaciones de elementos formativos que respondan a las realidades locales, siempre a la luz de una eclesiología sinodal, encarnada y misionera. Contaremos con la presencia de Monseñor Júlio César Gomes Moreira, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Belo Horizonte, quien acompañará los momentos de reflexión, compartir fraterno y espiritualidad. La contribución para el curso es de 150 USD - 1000 BRL, e incluye hospedaje, alimentación y formación, puede pagar en efectivo al inicio del Curso. Las inscripciones ya están abiertas y pueden realizarse a través del siguiente enlace: https://forms.gle/UXFJaXmEq7Dh1ttMA La información correspondiente a los objetivos y temario se encuentra en el sitio web: https://www.oslam.org/post/curso-latinoamericano-para-formadores-de-seminarios-de-la-etapa-propedéutica Confiamos en que esta propuesta será una oportunidad fecunda para renovar nuestros procesos de formación inicial y para estrechar aún más los lazos entre los seminarios de nuestro continente. Contamos con su participación y con la difusión de esta convocatoria entre quienes comparten con ustedes la misión de formar a los futuros presbíteros. Con fraternidad en Nuestro Señor, P. Dionicio Roberto Gómez Sánchez Presidente de la OSLAM Organización de Seminarios Latinoamericanos Objetivos Que los participantes logren: Vivir una experiencia de fraternidad y acercamiento a la riqueza de la realidad latinoamericana. Una mirada panorámica general sobre la tarea formativa en la Etapa Propedéutica, implicaciones y principales instrumentos pedagógicos. Comprender de modo práctico la identidad y misión de la Etapa Propedéutica, el vínculo con la etapa anterior, la Pastoral Vocacional y el itinerario preingreso, y con la etapa posterior, el ingreso a la Etapa Discipular. Percibir la importancia del propio rol como formadores y la necesidad de una formación específica permanente. Percibir su paso por la formación como una gracia exigente y gozosa, donde es posible desarrollar plenamente el propio ministerio sacerdotal. Tener elementos para su propio discernimiento vocacional respecto al servicio en la tarea formativa. Compartir experiencias y necesidades de los seminarios de cada región latinoamericana. Desarrollo: 1. Historia de la Etapa Propedéutica y su obligatoriedad, razón e ser y objetivos que busca. Breve recorrido histórico, las diversas experiencias recogidas (Congregación de Educación Católica, El Período Propedéutico 1998), hasta su obligatoriedad en la Ratio Fundamentalis ( Congregación del Clero, 2016). Su configuración actual. 2. Horizontes teológicos pastorales fundamentales del contexto actual Contexto social: el joven de hoy, la pastoral juvenil y vocacional. Contexto eclesial: camino de conversión contra los abusos del clero; el camino sinodal. Desafíos actuales: formar en un tiempo de cambio cultural, mayor lugar de la mujer, conciencia socio ecológica, medios de comunicación y mundo digital, desafío de la diversidad sexual. 3. El Seminario y la Etapa Propedéutica Objetivo general, agentes, medios, y principales indicadores. ¿Qué significa entrar en la dinámica formativa? Procesos de internalización, clima formativo, procesos comunitarios. 4. Formación integral y acompañamiento comunitario Breve descripción de las dimensiones (humana, espiritual, intelectual y pastoral), sus objetivos, dinámicas e indicadores. La comunidad y la misión como hilos conductores. 5. La persona del formador ¿Vocación? Identidad personal frente a esta misión. Explorar emociones y cogniciones. Actitudes, formación permanente. Integrarse a un equipo y a una comunidad. 6. Intimidad y afectividad en el formador Leer bien las crisis: ¿afectividad o intimidad? Historia vincular y relaciones primarias. Identidad relacional del presbítero. La necesidad humana de intimidad en el contexto de una vida célibe. Barreras a la intimidad y vigilancia evangélica del propio corazón. Exploración del propio universo vincular actual. 7. Antropología de la vocación cristiana y el discernimiento vocacional Marco teórico de la antropología de la vocación cristiana: de la lucha psicológica a la lucha espiritual. La estructura de la personalidad: yo ideal y yo actual. Niveles de conciencia. Los contenidos de la personalidad: valores, actitudes y necesidades. Conducta observable y significado: dinámicas de crecimiento o regresión. Consistencias e inconsistencias vocacionales. Maduración de las motivaciones. Modos de vivir los valores vocacionales. El discernimiento espiritual y vocacional integral. 8. Principales tareas del formador y algunos instrumentos pedagógicos La tarea educativa, el acompañamiento personal y comunitario, formal e informal. Claridad del trayecto formativo propuesto y del trayecto posible, real. Relación con la familia. Las reuniones comunitarias: equipo de formadores, equipos de trabajo, generales, de revisión de vida. La entrevista formativa, la biografía, los informes psicológicos, evaluaciones periódicas y anuales, la evaluación pastoral y los informes de párrocos, otros informes, importancia, elaboración y utilidad pedagógica del informe anual. 9. Acompañamiento y entrevista formativa Acompañamiento integral por parte del formador. Recorrido personal y comunitario. La entrevista formativa: premisas fundamentales, establecimiento de la alianza formativa, contenidos de los coloquios, procesos que pueden tener lugar en los mismos (resistencias, transferencias, contratransferencias), técnica de los coloquios (escucha empática, intervenciones). Elaboración de informes del proceso pedagógico y su importancia. 10. Jesús nuestro divino formador Jesús maestro y modelo del educador, en el Evangelio y en la Eucaristía. El concepto de docibilitas aplicado al formador y a la formación. Forma el Cristo total, la Iglesia toda. Facilitador: Mons. Júlio César Gomes Moreira Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Belo Horizonte – MG – Brasil. Ordenado obispo el 13 de febrero de 2021, en la Catedral de Nuestra Señora Aparecida, en Brasilia, monseñor Júlio César Gomes Moreira es el obispo referencial para la Región Episcopal Nuestra Señora de la Concepción, de la Arquidiócesis de Belo Horizonte. Fue nombrado obispo auxiliar de dicha arquidiócesis por el Papa Francisco el 23 de diciembre de 2020. Obtuvo el grado de Bachiller en Psicología por la Universidad de Brasilia en 1997, así como en Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Nuestra Señora de Fátima, en Brasilia, en 2003. Se especializó en Análisis Existencial y Logoterapia de Viktor Frankl (2011-2012). Recibió la ordenación sacerdotal para la Arquidiócesis de Brasilia el 6 de diciembre de 2003. Ejerció el ministerio como párroco de la Parroquia San José, en Brazlândia (DF), de 2004 a 2005. También fue formador en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Fátima de la Arquidiócesis de Brasilia (2006-2007) y en el Seminario Propedéutico San José de Brasilia (2008-2010). De 2011 a 2015, fue rector del Seminario Mayor Interdiocesano San Juan María Vianney y del Seminario Propedéutico Santa Cruz, en Goiânia. Colaboró también en el Santuario del Santísimo Sacramento, en Brasilia, en 2016, y fue vicario episcopal del Vicariato Centro de Brasilia ese mismo año. Se desempeñó como coordinador de la Comisión del Clero de Brasilia (2019-2020), miembro del Colegio de Consultores y párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en Sobradinho-DF (2017-2020). Informes : oslam2021@gmail.com
- Se clausura el XLVI Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Mayores
Discernir, Formar, Acompañar: Un Espacio de Comunión Latinoamericana en clave sinodal 19 de julio de 2025. Mons. Lizardo Estrada Herrera, Secretario General del CELAM, celebró la Sagrada Eucaristía en acción de gracias por la clausura del XLVI Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Mayores en Bogotá, Colombia, Casa de encuentros del CELAM: "¡Gracias, hermanos sacerdotes!!! Fueron tres semanas de aprendizaje, compartir y fraternidad en nuestra sede. Ahora culmina esta etapa de más de 67 formadores de Seminarios Mayores de América Latina y el Caribe en alianza con OSLAM. Vayan en misión a formar nuevas generaciones de pastores con olor a oveja y modelo de santidad cotidiana". Palabras del padre Eric Wilson Cosme Tavárez, Vocal Caribe y Antillas: En nombre de la Organización de Seminarios Latinoamericanos, en la persona de su presidente el P. Dionicio Roberto Gómez, y de los demás miembros de la directiva, queremos dar las gracias a la presidencia del CELAM, por la acogida. En la persona del Secretario General, Mons. Lizardo Estrada, y del Secretario Adjunto el P. Eric Iván García, gracias por todas las ayudas prestadas, sepan que nos sentimos muy a gusto y bien tratados, desde el primer día hasta el último. Agradecer también a Yenny Tellez, que desde la Secretaría General ha brindado apoyo en todo a OSLAM, gracias por toda su preocupación, trabajo, dedicación y esmero en cuidar cada detalle para que todo salga bien. Queremos a su vez, agradecer los detalles y atenciones que nos brindaron los responsables de los cuatro centros pastorales del CELAM y sus equipos de trabajo. Me refiero a: - Gestión del Conocimiento; Centro para las comunicaciones - Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral; y el CEBITEPAL. Queremos también agradecer al P. Fabio Antunes do Nascimento, quien acompañó durante tres años el trabajo del CEBITEPAL, aunque no está aquí presente, su apoyo y aportes fueron muy importantes para el desarrollo de este curso para Formadores. Agradecer también a todo el personal del CELAM, a la Congregación de las Hermanas de Nazaret, al personal de oficinas, al personal de cocina, aseo y seguridad. Agradecer a los obispos de cada uno ustedes, estimados participantes, a sus superiores y a sus rectores y a sus seminarios, por permitirles venir hasta aquí a vivir esta experiencia. Gracias por la asistencia, la apertura mostrada, por el dinamismo, la alegría, el trabajo intenso, la fraternidad, la buena disponibilidad y disposición para participar y vivir esta experiencia formativa. Agradecer a todos los expositores que estuvieron con nosotros semana tras semanas: P. Mauricio Damián La Rosa, P. Juan Manuel Beltrán, P. Juan Pablo Dreidemi y al P. Ramón García Reinoso, por su tiempo, disponibilidad y por compartir generosamente sus saberes y sus experiencias. Que Dios les premie y acompañe siempre y les permita seguir compartiendo lo que Él ha puesto en sus mentes y corazones sacerdotales. Agradecer al Mtro. Juan Fernando Sánchez, secretario adjunto de OSLAM, quien desde su presencia bien discreta pero eficaz, ha trabajado en la organización, en la logística, en el montaje y en el desarrollo de este curso. En nombre de la directiva de OSLAM, queremos pedir también disculpas por cualquier inconveniente que se haya presentado a lo largo del curso, o por las cosas que quizás no salieron como debieron y fueron planificadas. Finalmente termino estas palabras repitiendo la exhortación de San Pablo en la segunda carta a los Corintios: «Hermanos: como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto» (2Cor 6,1). Lleven a sus seminarios y seminaristas todo lo aprendido y vivido aquí en este curso. Atrévanse a ser formadores diferentes e innovadores, formadores sinodales, que se distingan en el ejercicio formativo, por formar a nuevos pastores según los criterios de la Iglesia y según el corazón misericordioso de Dios. Que podamos seguir formando, pastores plenamente humanos, pero con un corazón enraizados en el amor trinitario, que busquen constantemente en su vida y en su accionar el reino de Dios y su justicia. Gracias y nombre de OSLAM, buen viaje y buen regreso a casa. Palabras del Pbro. José de la Cruz, de Venezuela, en representación de los padres formadores: ¡Qué bueno es alabar al Señor y bendecir su nombre! (Salmo 100) Bendito sea Dios, por estas oportunidades que nos da para seguir creciendo como personas, como hermanos, como sacerdotes del Dios de la misericordia; bendito sea Dios por las personas que envía a nuestras vidas para ayudarnos a redescubrirnos como Hijos muy deseados y amados por Dios. En nombre de todos mis hermanos formadores, agradecemos a los Padres: Mauricio, Juan Manuel, Juan Pablo y Ramón por enseñarnos que, antes de ser sacerdotes, hay que ser profundamente humanos, empáticos y conscientes de nuestras limitaciones y fortalezas; somos don precioso de Dios, pero tenemos que seguir profundizando en su misterio Trinitario para encontrar la fuerza y la sabiduría que nos da vida eterna. Qué bonito, que hoy podamos darnos cuenta de que, en la herida está la fuente de vida; así nos lo muestra el costado abierto de Cristo en la cruz; asi hemos abierto nuestros corazones en estas tres semanas para dar luz con nuestras heridas y testimonios; así hemos revivido la escena de Jesús y la Samaritana junto al pozo: “Dame de beber”. Hoy, al finalizar este curso de formadores, regresamos sedientos de Dios, deseosos de ser formadores al estilo de Jesucristo, el hombre-el Dios con nosotros. Han sido días de mucho aprendizaje, pero, sobre todo, de fraternidad. Hoy podemos decir: el Señor me ha regalado nuevos hermanos y muy valiosos; por eso nos vamos rebosantes de alegría y consolación, sabiendo que no estamos solos en esta misión de formar a los futuros pastores de la Iglesia, pues, contamos con la gracia originante de Dios en su Hijo a través de su Espíritu; contamos también con la gran familia de la Iglesia, remamos en la misma dirección. Bendito sea Dios por estos espacios: como el CELAM; gracias a toda su directiva, en la persona de Monseñor Lizardo; a Yenny, Juan Fernando, P. Eric al cuadrado (Eric de Rep. Dominicana y Eric de Puerto Rico), a los Padres Sulpicianos en la persona del Padre Elías; a las Hermanas de Nazareth y todo el equipo que durante estos días nos han acompañado con amor y paciencia: pedimos perdón por nuestras fallas, recuerden que aunque muy sacerdotes del Altísimo, seguimos siendo humanototototes como dice el P. Ramón. Gracias a OSLAM, a su directiva: por darnos luces y ayudarnos a ampliar el horizonte en esta hermosa pero delicada misión de formar. Gracias a todos. Qué, en medio de nuestros seminarios sigamos caminando juntos en Sinodalidad, con fe en los procesos de Dios, como peregrinos de esperanza y mensajeros del amor y la misericordia. ¡Gracias a todos! Países Bolivarianos Caribe y Antillas Centroamérica y México Cono Sur











