Formación en la Omnipotencia del Amor
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Curso Virtual Latinoamericano impartido por el Pbro. Dr. Amedeo Cencini

En un contexto eclesial que exige una renovación profunda y una respuesta honesta y evangélica a los desafíos contemporáneos, la formación integral de los futuros ministros y de quienes los acompañan se convierte en una prioridad ineludible. Recientemente, en el marco del Curso Virtual Latinoamericano para Directores Espirituales, Psicólogos de Seminarios y Formadores, el Pbro. Dr. Amedeo Cencini ofreció una propuesta formativa luminosa y desafiante, centrada en la vulnerabilidad, la teología y la verdadera naturaleza del poder divino.
A continuación, compartimos una síntesis de los ejes fundamentales de este itinerario formativo, diseñado para transformar el acompañamiento desde el conocimiento intelectual hasta la sabiduría del corazón.
1. Vulnerabilidad y fragilidad: El punto de partida
El padre Cencini comienza estableciendo una distinción crucial para la salud de cualquier proceso formativo:
Vulnerabilidad: Es la condición natural de la criatura, limitada por naturaleza y expuesta a ser herida en múltiples niveles (físico, afectivo, psicológico y espiritual). No es un pecado, sino un espacio de apertura y necesidad de ayuda mutua.
Fragilidad: Se define como una vulnerabilidad que ha sido herida, a menudo por no haber sido identificada a tiempo, dejando a la persona subjetivamente más expuesta a las pretensiones y al poder de los demás.
La formación real comienza el día en que el joven (y el formador) es capaz de dar un nombre preciso a su propia vulnerabilidad, reconociéndola no como una falla, sino como el lugar donde Dios actúa.
2. Un itinerario formativo en tres etapas
El acompañamiento no es solo una metodología, sino un "alimento" para el crecimiento permanente. El padre Cencini propone una estructura simétrica que vincula lo espiritual, lo psicopedagógico y lo salvífico:
Teología (Conocimiento/Creación): Fase intelectual y espiritual donde el hombre reflexiona sobre Dios. Es la visión de Dios como objeto de reflexión, reconociendo los límites de nuestra inteligencia.
Teofanía (Experiencia/Encarnación): Se pasa de la mente a la experiencia concreta y a la sensibilidad. Bíblicamente, no es tanto el hombre quien "hace experiencia de Dios", sino Dios quien hace experiencia del hombre (como con Abraham o Moisés), y el hombre responde a esa propuesta de relación.
Teopatía (Sabiduría/Redención): Es el objetivo final. Consiste en la conversión de los gustos, afectos y deseos hacia los de Dios. Es adquirir un "nuevo saber" o sabiduría a través del misterio de la salvación, siendo capaces de amar a los demás con la misma sensibilidad con la que el Padre nos amó en nuestra propia fragilidad.
3. La vulnerabilidad de Dios y la crítica a la falsa omnipotencia
Un punto central del curso fue desafiar la idea clásica de un Dios únicamente invulnerable. Dios elige ser vulnerable:
En la Creación: Dios realiza un acto de "de-creación" o autolimitación, "echándose atrás" para dejar espacio a la libertad humana, asumiendo el riesgo divino de ser rechazado.
En la Encarnación y la Cruz: Dios asume la vulnerabilidad humana de modo dramático, "vulnerabilizándose" al compartir la condición del pecador y el sufrimiento. En la Cruz, Jesús manifiesta su divinidad al optar por la impotencia: siendo libre de bajar de la cruz, elige no hacerlo para respetar la libertad del amado y generar una respuesta de amor igualmente libre.
Citando a Bonhoeffer, Cencini advierte que Dios nos salva por su debilidad y sufrimiento, no por una omnipotencia mal entendida. Dios es, en realidad, omnipotente en el amor.
4. Autoridad vs. poder: El antídoto contra el abuso
La formación debe ser una barrera contra el abuso, el cual surge cuando se ignora la propia vulnerabilidad o se utiliza la del otro para ejercer poder.
Autoridad: Es un concepto cristiano que significa servicio para el crecimiento y la identidad del otro. Sus fuentes son la compasión (sufrir con el otro) y la intercesión. Un formador es creíble y tiene autoridad auténtica solo cuando es compasivo.
Poder: No es un concepto cristiano; implica posesión, dominio y control del otro como si fuera un objeto.
El curso alertó sobre el "mix" peligroso que surge al mezclar una idea distorsionada de la omnipotencia divina con un delirio de omnipotencia humana, lo que puede derivar en un "abuso vocacional" o en un clericalismo descrito como un estilo "autoerótico clerical", donde el ministro se pone a sí mismo en el centro en lugar de a Dios o al otro.
5. Educación de la sensibilidad
La formación no consiste solo en cambiar conductas externas, sino en un proceso de evangelización de los sentimientos que dura toda la vida. Una sensibilidad sana reconoce la vulnerabilidad propia y ajena como un "lugar teológico" de encuentro y "tierra sagrada". En casos donde la sensibilidad está gravemente herida, el acompañamiento debe saber derivar hacia un apoyo profesional psicoterapéutico, integrando así la prudencia y la caridad.
El ejemplo de San Pablo y su "espina en la carne" ilustra esta conversión definitiva: "Te basta mi gracia, mi poder se manifiesta en la debilidad". El auténtico poder de Dios no habita en la omnipotencia soñada, sino precisamente en su vulnerabilidad acogida.
Conclusión
El Curso Virtual Latinoamericano 2026 ha sido un llamado urgente a repensar el acompañamiento formativo. Acompañar en el camino hacia una formación integral exige dejar atrás las máscaras de infalibilidad y poder, para abrazar la "omnipotencia del amor" que se manifiesta en la compasión, el servicio y el respeto profundo por la historia de cada persona. Solo formadores que han integrado su propia vulnerabilidad y han sido tocados por la teopatía divina pueden guiar a las nuevas generaciones hacia una madurez humana y espiritual auténtica, libre de abusos y llena de la verdadera libertad de los hijos de Dios.
Este espacio de aprendizaje y comunión eclesial reunió a una valiosa comunidad de religiosas, psicólogas y psicólogos, sacerdotes formadores y directores espirituales. La riqueza de las reflexiones se vio enormemente potenciada por la participación de representantes de 20 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y Paraguay. Esta amplia convocatoria demuestra el compromiso transversal de la Iglesia en nuestra región por asumir el acompañamiento formativo con mayor profundidad, ética y humanidad.
La Junta Directiva de OSLAM, agradece al Pbro. Dr. Amedeo Cencini por su generosa y valiosa participación en este Curso Virtual Latinoamericano. Su vasta trayectoria, sabiduría pastoral y su clara integración de la psicología y la espiritualidad han sido un verdadero regalo, brindando a los asistentes luces esenciales y herramientas prácticas para su delicada labor de acompañamiento. Gracias por enriquecer el trabajo formativo en América Latina.









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