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  • Fraternidad y diálogo en encuentro de Seminarios de Argentina OSAR

    Obispos, rectores, formadores de Argentina y Uruguay Desde el lunes 29 de enero al 2 de febrero del corriente año se  reunió en la ciudad de Salta para su encuentro anual la Organización de los Seminarios de la Argentina (OSAR). Un total de 64 participantes, entre obispos, sacerdotes rectores y formadores se dieron cita en la Casa de retiro Juan XXIII y en las instalaciones de la UCASAL para trabajar sobre la formación de los seminaristas bajo el lema: «El Espíritu de la Nueva Ratio Argentina y su aplicación concreta». La tarea organizativa está a cargo de la Comisión OSAR junto con los formadores y seminaristas del Seminario San Buenaventura de la Arquidiócesis de Salta. El encuentro comenzó con la cercanía cordial de Mons. Daniel Fernández, presidente de la CEMIN, y con una mañana de retiro espiritual iluminada por el Pbro. Dr. Cristian Gallardo, sacerdote del clero salteño, quien invitó a rezar a partir de la mística propia que el pueblo salteño vive en su devoción al Cristo y a la Virgen del Milagro, poniendo en evidencia cómo la religiosidad popular configura el estilo sacerdotal del clero salteño. Ya entrando en la temática formativa propia del encuentro de la OSAR, Mons. Alejandro Giorgi, miembro de la comisión redactora de la Ratio Argentina, brindó los ejes centrales para captar el espíritu de dicho Documento, el cual inserta la formación hacia el sacerdocio ministerial en el contexto más amplio de la formación peramente que un cristiano está llamado a desarrollar a lo largo de toda su vida a partir del impulso del Espíritu Santo que recibe en el Bautismo. A partir de estas ponencias, Mons. Ricardo Araya trabajó sobre cómo aplicar la Ratio Argentina con pasos metodológicos y pedagógicos concretos que permitan a los seminaristas ir apropiando en sus vidas la propuesta formativa que la Iglesia impulsa en la actualidad a través de los últimos documentos magisteriales sobre la formación sacerdotal, para lo cual, los mismos formadores trabajaron en la modalidad de taller para ir ensayando itinerarios concretos a implementar en los cada Seminario. El miércoles 31 de enero se celebró la santa misa en la Iglesia Catedral presidida por Mons. Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta, y concelebrada por todos los formadores participantes junto con los obispos expositores, y también por Mons. Roberto Ferrari, auxiliar de Tucumán y miembro de la CEMIN. El clima de estos encuentros es de mucha fraternidad, en los cuales se dan momentos de oración compartida, diálogos espontáneos, recepción de los nuevos formadores, y paseos. Todo esto hace que se pueda ir conociendo la riqueza de nuestra argentina y los diferentes talantes y desafíos que tiene nuestro clero, lo cual permite ampliar horizontes en la tarea formativa y generar vínculos de fraternidad, traspasando incluso la fronteras de nuestro país, puesto que a estos encuentros se han integrado años anteriores formadores paraguayos. En este sentido, este año tampoco ha faltado la presencia internacional, puesto que participaron formadores del Seminario Nacional de Uruguay.

  • A los pies de la Virgen de los Milagros de Caacupé oran por los Seminarios de Latinomérica

    Junta Directiva de OSLAM 2024 en Asunción, Paraguay Como cada año, hemos llevado a cabo la reunión presencial de planeación correspondiente al año 2024, en esta ocasión, en el Seminario Mayor del Paraguay, Ciudad de Asunción. Participaron el Pbro. Cristino BOHNERT, anfitrión; Pbro. Dionicio GÓMEZ, México; Pbro. Omar CARRERA, Guatemala; Pbro. Andrés VALENZUELA, Chile; Pbro. Edwin VANEGAS, Colombia; Pbro. José Apolinar CASTILLO, República Dominicana; Mtro. Juan Fernando Sánchez, México. El Pbro. Cristino BOHNERT BAUER, ha terminado su período como rector del Seminario Mayor Nacional del Paraguay, por lo que, de acuerdo a los estatutos por los que se rige la OSLAM, también cesa en su cargo como Presidente de la Junta Directiva. Asume ahora la presidencia, su servidor,  Pbro. Dionicio Roberto GÓMEZ SÁNCHEZ, actual rector del Seminario Diocesano de Toluca, EDOMEX, México. El padre José Apolinar CASTILLO HERNÁNDEZ, rector del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, Santo Domingo, República Dominicana, ahora asume la vicepresidencia. El día 22 de enero de 2024 comenzó la reunión para preparar la agenda de cursos que apoyan y dan herramientas a los sacerdotes encargados de la formación sacerdotal. Para este año se tiene considerado, con acompañamiento de la Secretaría General del CELAM, el XLV Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios, con una duración de tres semanas; el Curso para Académicos y el Curso para Rectores. Además de preparar la Asamblea XXV para elegir la Junta Directiva de OSLAM 2024-2027. Del 22 al 26 de enero, los padres rectores compartieron las distintas experiencias formativas así como las necesidades de las regiones que representan, para orientar la temática de los cursos y considerar a los especialistas en las dimensiones formativas que los impartirán. De esta manera, en cuanto se tengan confirmadas las fechas y lugares, así como los exponentes, se comunicarán oportunamente para que quienes estén interesados puedan prever su participación. Los sacerdotes rectores originarios de los países de Guatemala, Colombia, Chile y México, agradecen profundamente la hospitalidad y atención cordial con la que fueron recibidos por el Pbro. Cristino BOHNERT, anfitrión para la reunión de planeación 2024 de la Junta Directiva de la OSLAM. También expresaron su sincero agradecimiento al padre Cristino por todos los años de servicio en OSLAM en los que fungió como presidente en los períodos del 2018-2021 y 2021-2024; que el Espíritu Santo lo acompañe e ilumine en su nueva misión pastoral.

  • Formación de Formadores

    Región Centroamérica y México #FormaciónDeFormadores | Del 4 al 8 de diciembre de 2023 en el Seminario de Guatemala, se lleva a cabo el curso "Metodología para la transformación. Teoría U", impartido por el padre mexicano Antonio Kuni Breña Romero de Terreros, misionero del Espíritu Santo. Participan formadores del Seminario Mayor Nacional de Asunción, Seminario Mayor Nuestra Señora del Camino, Sololá-Chimaltenango, Seminario Fraternidad Misionera de María. #UnidosEnOración por el éxito de este encuentro. #OSLAM #FormaciónSacerdotal #CentroAméricayMéxico

  • Curso para Acompañantes Espirituales AE de Seminarios

    "Danos Señor entrañas de Misericordia", Limpio, Paraguay La Organización de Seminarios de Latinoamérica y el Caribe (OSLAM) en colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) tiene el agrado de invitar al Curso para Acompañantes Espirituales (AE) de Seminarios, que tendrá lugar en la ciudad de Limpio, Paraguay. Lugar: Casa de retiro Santos Mártires, ciudad de Limpio, Paraguay. RGF6+3M2 https://goo.gl/maps/C22XcReoMyP4oaF59 Fecha Llegada: Lunes 28 de agosto de 2023 Fecha salida: Viernes 1 de septiembre de 2023 Expositor: Pbro. Lic. Francisco Enrique Ibáñez Poblete, Licenciado en Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma). Formador en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago, Chile. Temática: En este curso se reflexionará sobre algunos de los aspectos principales del servicio de los acompañantes espirituales de los seminarios. Con esto se busca que los acompañantes se renueven en su servicio, tengan más elementos de acción y puedan manejarse con mejores elementos frente a las realidades más complejas que les toca enfrentar. - Bases teológicas - El Acompañante Espiritual en la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (RFIS) - El AE en los seminarios - El AE y la psicología - El AE frente a la sexualidad y algunas otras dificultades - El AE, el ministerio de la reconciliación y el estudio de casos - El AE, como maestro de oración Requisito: Tener mandato canónico de director espiritual y carta de presentación del rector del seminario en el cual trabaja. Costo: Los participantes deberán costear sus pasajes y contribuir con los costos de permanencia y formación. El costo de hospedaje y formación será de 250 USD. Inscripción: Se realizará llenando el formulario en el siguiente link: https://forms.gle/SCZeXaoCGZRWCkXU7 que invitamos a completar antes del 21 de agosto de 2023. Quedamos atentos a cualquier inquietud y dispuestos a facilitar, en cuanto nos sea posible, la participación en este valioso espacio de enriquecimiento mutuo. Que María, madre de la Iglesia, interceda ante nuestro buen Dios por ustedes. Pbro. Cristino BOHNERT BAUER Presidente OSLAM oslam2021@gmail.com

  • Curso-Taller: Aportes de la psicología a desafíos actuales en la Formación Sacerdotal

    Para profesionales de la salud mental La Organización de Seminarios de Latinoamérica y el Caribe (OSLAM) en colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) tiene el agrado de invitar a un curso-taller para profesionales de la salud mental que tendrá lugar en la ciudad de Bogotá, Colombia, del 17 al 19 de octubre de 2023. Nos encontraremos en las nuevas instalaciones del CELAM para aproximarnos a distintas problemáticas y desafíos en torno al aporte que pueden ofrecer a la formación sacerdotal las ciencias de la salud mental (psicología, psiquiatría, etc.). Temas. Luego de una encuesta realizada entre los participantes de un encuentro similar que se realizó en también en Bogotá, en el año 2019, focalizaremos nuestra reflexión en torno a algunos temas de particular interés. Abordaremos algunos desafíos acerca de la consolidación de la identidad sexual en tiempos de surgimiento de nuevas masculinidades en la sociedad y nuevos perfiles ministeriales en nuestra Iglesia. Por otro lado, compartiremos experiencias y orientaciones para una interacción más armónica entre la psicoterapia, la evaluación psicodiagnóstica y el acompañamiento formativo. Por último, revisaremos los aportes que puede hacer la psicología a la clarificación de las motivaciones vocacionales y su relación con la imagen de Dios. Modalidad. El encuentro será según el modo curso-taller, donde iremos alternando momentos expositivos con espacios de intercambio y construcción común de caminos para un mejor servicio a la formación sacerdotal. También puede ser un espacio oportuno para revisar la forma en que nuestro servicio profesional a la formación sacerdotal impacta en nuestra propia experiencia de fe. Inscripción. Se realizará llenando el formulario en el siguiente link: https://forms.gle/svFsd4HMB3kMNXy1A, que invitamos a completar antes del 6 de octubre de 2023. Los participantes deberán costear sus pasajes y contribuir con los costos de permanencia y formación. El costo de hospedaje y formación será de 250 USD. Fecha de llegada: 16 de octubre Fecha de salida: 20 de octubre El Pbro. Lic. Juan Pablo Dreidemie es sacerdote diocesano de la Arquidiócesis de Mendoza, Argentina. Es Licenciado en Psicología por la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma), en donde también ha cursado un diplomado en Protección de Menores. Es Rector del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Rosario; Miembro del Equipo Jeremías, dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina, orientado a la promoción de la salud integral de los presbíteros; Miembro del Consejo Pastoral para la Protección de Niños, Niñas, Adolescentes y Adultos vulnerables de la Conferencia Episcopal Argentina; Miembro de la Comisión Arquidiocesana de Protección de Niños, Niñas, Adolescentes y Adultos vulnerables de la Arquidiócesis de Mendoza. Quedamos atentos a cualquier inquietud y dispuestos a facilitar, en cuanto nos sea posible, la participación en este valioso espacio de enriquecimiento mutuo. Que María, madre de la Iglesia, interceda ante nuestro buen Dios por ustedes. Pbro. Cristino BOHNERT BAUER Presidente OSLAM oslam2021@gmail.com

  • XLIV Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Mayores

    Ciudad de Panamá, del 26 de junio al 14 de julio de 2023 La Organización de Seminarios Latinoamericanos OSLAM y el Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM con el apoyo de la Conferencia Episcopal Panameña, invitan al XLIV Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Mayores de América Latina y el Caribe, en la ciudad de Panamá, capital de la República de Panamá. Curso de modalidad presencial. Fecha del Curso: Del 26 de junio al 14 de julio de 2023. Llegada: Domingo 25 de junio de 2023. Los participantes deberán costear sus pasajes y contribuir con los costos de permanencia y formación. El costo de hospedaje y formación será de US$ 1,100. Casa de Retiro Espiritual Monte Alverna, Ciudad de Panamá: https://goo.gl/maps/n9jRLVYeF2mhQXs57 Link de inscripción: https://forms.gle/AKWCbPpHo6m423ux8 EXPOSITORES: Primera semana (Padres Operarios Diocesanos) P. Emilio Lavaniegos (México) P. José Angel Mendoza (México) P. Rubén Barrón (México) Segunda semana (CELAM) P. Carlos Avellaneda (Argentina) P. Jesús García (Ecuador) L. Patricia Chavez (México) Tercera semana Mons. Ricardo Araya (Argentina) Para mayores informes comunicarse al correo electrónico: oslam2021@gmail.com

  • Papa Francisco nombra a Luis Alberto Migone Repetto como obispo auxiliar de Santiago de Chile

    Colaborador con la Formación Sacerdotal desde 1994 El nombramiento del Papa Francisco fue oficializado este sábado 6 de mayo. Desde el año 1994, el Padre Luis Alberto Migone Repetto se desempeña como formador del Seminario Pontificio Mayor de Santiago y desde el año 2001 es también Director Espiritual. Ha participado activamente en la Formación Permanente para Formadores de Seminarios Mayores en OSLAM en colaboración con CELAM. Recientemente compartió el Retiro Espiritual para Seminaristas: Espiritualidad para formar en el arte del acompañamiento del pastoreo y como guías espirituales, mediante el que de forma virtual, seminaristas de Latinoamérica y el Caribe participaron a distancia. Expositor de la Dimensión Espiritual en el XLIII Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Mayores en Santo Domingo, RD, con una valiosa, oportuna y enriquecedora participación para los participantes. Este sábado 6 de mayo, mediante el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se ha anunciado la designación del Padre Luis Alberto Migone Repetto como nuevo obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, asignándole la sede titular de Amaura. Nacido en el año 1959 en Santiago de Chile en el seno de una familia de inmigrantes italianos, Migone Repetto realizó su formación básica y media en la Scuola Italiana ubicada en la capital de la nación trasandina. De 1978 a 1981 estudió la carrera de Medicina en la Pontificia Universidad Católica de Chile. En 1982 ingresó al Seminario Pontificio Mayor de Santiago donde obtuvo el título de Bachiller en Teología. El 1º de abril de 1989 fue ordenado sacerdote. Los primeros cuatro años de su ministerio sacerdotal se desempeñó como Vicario parroquial en la Parroquia San José de Plaza Garín de la comuna de Quinta Normal de la cual posteriormente fue su Párroco. También en este período trabajó como secretario personal del Cardenal Carlos Oviedo. Desde el año 1994 es formador del Seminario Pontificio Mayor de Santiago y desde el año 2001 es también Director Espiritual. En el transcurso de estos años ha cursado diversos estudios para la formación y el acompañamiento espiritual de los seminaristas. En el año 2000 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de la misma disciplina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha impartido diversos cursos de espiritualidad para la formación sacerdotal en Chile, en Colombia y en la República Dominicana. Desde el año 2015 es miembro del Cabildo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago. Fuente: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2023-05/papa-francisco-nuevo-obispo-auxiliar-chile.html?fbclid=IwAR3z8RJ8T9-UmboV6fURyAFzGrAiuvFEyCZZBfGWEiPTDu-j41_fDFwcEyk

  • Mensaje para la 60 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2023

    Vocación: gracia y misión Queridos hermanos y hermanas, queridísimos jóvenes: Es la sexagésima vez que se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida por san Pablo VI en 1964, durante el Concilio Ecuménico Vaticano II. Esta iniciativa providencial se propone ayudar a los miembros del pueblo de Dios, personalmente y en comunidad, a responder a la llamada y a la misión que el Señor confía a cada uno en el mundo de hoy, con sus heridas y sus esperanzas, sus desafíos y sus conquistas. Este año les propongo reflexionar y rezar guiados por el tema “Vocación: gracia y misión”. Es una ocasión preciosa para redescubrir con asombro que la llamada del Señor es gracia, es un don gratuito y, al mismo tiempo, es un compromiso a ponerse en camino, a salir, para llevar el Evangelio. Estamos llamados a una fe que se haga testimonio, que refuerce y estreche en ella el vínculo entre la vida de la gracia —a través de los sacramentos y la comunión eclesial— y el apostolado en el mundo. Animado por el Espíritu, el cristiano se deja interpelar por las periferias existenciales y es sensible a los dramas humanos, teniendo siempre bien presente que la misión es obra de Dios y no la llevamos a cabo solos, sino en la comunión eclesial, junto con todos los hermanos y hermanas, guiados por los pastores. Porque este es, desde siempre y para siempre, el sueño de Dios: que vivamos con Él en comunión de amor. «Elegidos antes de la creación del mundo» El apóstol Pablo abre ante nosotros un horizonte maravilloso: en Cristo, Dios Padre «nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad» (Ef 1,4-5). Son palabras que nos permiten ver la vida en su sentido pleno. Dios nos “concibe” a su imagen y semejanza, y nos quiere hijos suyos: hemos sido creados por el Amor, por amor y con amor, y estamos hechos para amar. A lo largo de nuestra vida, esta llamada, inscrita en lo más íntimo de nuestro ser y portadora del secreto de la felicidad, nos alcanza, por la acción del Espíritu Santo, de manera siempre nueva, ilumina nuestra inteligencia, infunde vigor a la voluntad, nos llena de asombro y hace arder nuestro corazón. A veces incluso irrumpe de manera inesperada. Fue así para mí el 21 de septiembre de 1953 cuando, mientras iba a la fiesta anual del estudiante, sentí el impulso de entrar en la iglesia y confesarme. Ese día cambió mi vida y dejó una huella que perdura hasta hoy. Pero la llamada divina al don de sí se abre paso poco a poco, a través de un camino: al encontrarnos con una situación de pobreza, en un momento de oración, gracias a un testimonio límpido del Evangelio, a una lectura que nos abre la mente, cuando escuchamos la Palabra de Dios y la sentimos dirigida directamente a nosotros, en el consejo de un hermano o una hermana que nos acompaña, en un tiempo de enfermedad o de luto. La fantasía de Dios para llamarnos es infinita. Y su iniciativa y su don gratuito esperan nuestra respuesta. La vocación es «el entramado entre elección divina y libertad humana» [1], una relación dinámica y estimulante que tiene como interlocutores a Dios y al corazón humano. Así, el don de la vocación es como una semilla divina que brota en el terreno de nuestra vida, nos abre a Dios y nos abre a los demás para compartir con ellos el tesoro encontrado. Esta es la estructura fundamental de lo que entendemos por vocación: Dios llama amando y nosotros, agradecidos, respondemos amando. Nos descubrimos hijos e hijas amados por el mismo Padre y nos reconocemos hermanos y hermanas entre nosotros. Santa Teresa del Niño Jesús, cuando finalmente “vio” con claridad esta realidad, exclamó: «¡Al fin he encontrado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor…! Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia [...]. En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor» [2]. «Yo soy una misión en esta tierra» La llamada de Dios, como decíamos, incluye el envío. No hay vocación sin misión. Y no hay felicidad y plena realización de uno mismo sin ofrecer a los demás la vida nueva que hemos encontrado. La llamada divina al amor es una experiencia que no se puede callar. «¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Co 9,16), exclamaba san Pablo. Y la Primera Carta de san Juan comienza así: “Lo que hemos oído, visto, contemplado y tocado —es decir, el Verbo hecho carne— se lo anunciamos también a ustedes para que nuestra alegría sea plena” (cf. 1,1-4). Hace cinco años, en la Exhortación apostólica Gaudete et exsultate, me dirigía a cada bautizado y bautizada con estas palabras: «Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión» (n. 23). Sí, porque cada uno de nosotros, sin excluir a nadie, puede decir: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273). La misión común de todos los cristianos es testimoniar con alegría, en toda situación, con actitudes y palabras, lo que experimentamos estando con Jesús y en su comunidad que es la Iglesia. Y se traduce en obras de misericordia material y espiritual, en un estilo de vida abierto a todos y manso, capaz de cercanía, compasión y ternura, que va contracorriente respecto a la cultura del descarte y de la indiferencia. Hacerse prójimo, como el buen samaritano (cf. Lc 10,25-37), permite comprender lo esencial de la vocación cristiana: imitar a Jesucristo, que vino para servir y no para ser servido (cf. Mc 10,45). Esta acción misionera no nace simplemente de nuestras capacidades, intenciones o proyectos, ni de nuestra voluntad, ni tampoco de nuestro esfuerzo por practicar las virtudes, sino de una profunda experiencia con Jesús. Sólo entonces podemos convertirnos en testigos de Alguien, de una Vida, y esto nos hace “apóstoles”. Entonces nos reconocemos como marcados «a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273). Icono evangélico de esta experiencia son los dos discípulos de Emaús. Después del encuentro con Jesús resucitado se confían recíprocamente: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» ( Lc 24,32). En ellos podemos ver lo que significa tener “corazones fervientes y pies en camino” [3]. Es lo que deseo también para la próxima Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, que espero con alegría y que tiene por lema: «María se levantó y partió sin demora» ( Lc 1,39). ¡Que cada uno y cada una se sienta llamado y llamada a levantarse e ir sin demora, con corazón ferviente! Llamados juntos: convocados El evangelista Marcos narra el momento en que Jesús llamó a doce discípulos, cada uno con su propio nombre. Los instituyó para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar, curar las enfermedades y expulsar a los demonios (cf. Mc 3,13-15). El Señor pone así las bases de su nueva Comunidad. Los Doce eran personas de ambientes sociales y oficios diferentes, y no pertenecían a las categorías más importantes. Los Evangelios nos cuentan también otras llamadas, como la de los setenta y dos discípulos que Jesús envía de dos en dos (cf. Lc 10,1). La Iglesia es precisamente Ekklesía, término griego que significa: asamblea de personas llamadas, convocadas, para formar la comunidad de los discípulos y discípulas misioneros de Jesucristo, comprometidos a vivir su amor entre ellos (cf. Jn 13,34; 15,12) y a difundirlo entre todos, para que venga el Reino de Dios. En la Iglesia, todos somos servidores y servidoras, según diversas vocaciones, carismas y ministerios. La vocación al don de sí en el amor, común a todos, se despliega y se concreta en la vida de los cristianos laicos y laicas, comprometidos a construir la familia como pequeña iglesia doméstica y a renovar los diversos ambientes de la sociedad con la levadura del Evangelio; en el testimonio de las consagradas y de los consagrados, entregados totalmente a Dios por los hermanos y hermanas como profecía del Reino de Dios; en los ministros ordenados (diáconos, presbíteros, obispos) puestos al servicio de la Palabra, de la oración y de la comunión del pueblo santo de Dios. Sólo en la relación con todas las demás, cada vocación específica en la Iglesia se muestra plenamente con su propia verdad y riqueza. En este sentido, la Iglesia es una sinfonía vocacional, con todas las vocaciones unidas y diversas, en armonía y a la vez “en salida” para irradiar en el mundo la vida nueva del Reino de Dios. Gracia y misión: don y tarea Queridos hermanos y hermanas, la vocación es don y tarea, fuente de vida nueva y de alegría verdadera. Que las iniciativas de oración y animación vinculadas a esta Jornada puedan reforzar la sensibilidad vocacional en nuestras familias, en las comunidades parroquiales y en las de vida consagrada, en las asociaciones y en los movimientos eclesiales. Que el Espíritu del Señor resucitado nos quite la apatía y nos conceda simpatía y empatía, para vivir cada día regenerados como hijos del Dios Amor (cf. 1 Jn 4,16) y ser también nosotros fecundos en el amor; capaces de llevar vida a todas partes, especialmente donde hay exclusión y explotación, indigencia y muerte. Para que se dilaten los espacios del amor [4] y Dios reine cada vez más en este mundo. Que en este camino nos acompañe la oración compuesta por san Pablo VI para la primera Jornada Mundial de las Vocaciones, el 11 de abril de 1964: «Jesús, divino Pastor de las almas, que llamaste a los Apóstoles para hacerlos pescadores de hombres, atrae a Ti también las almas ardientes y generosas de los jóvenes, para hacerlos tus seguidores y tus ministros; hazlos partícipes de tu sed de redención universal […], descúbreles los horizontes del mundo entero […]; para que, respondiendo a tu llamada, prolonguen aquí en la tierra tu misión, edifiquen tu Cuerpo místico, la Iglesia, y sean “sal de la tierra y luz del mundo” (Mt 5,13)». Que la Virgen María los acompañe y los proteja. Con mi bendición. Roma, San Juan de Letrán, 30 de abril de 2023, IV Domingo de Pascua. Francisco [1] Documento final de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (3 al 28 de octubre de 2018), Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, 78. [2] Manuscrito B, Carta a María del Sagrado Corazón (8 de septiembre de 1896): Obras Completas, Burgos 2006, 261. [3] Cf. Mensaje para la 97 Jornada Mundial de las Misiones (6 enero 2023). [4] « Dilatentur spatia caritatis»: San Agustín, Sermo 69: PL 5, 440.441. Fuente: https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/vocations/documents/20230430-messaggio-60-gm-vocazioni.html

  • Atención psicológica en seminarios diocesanos

    Carol Yesenia Baños Núñez * que su visión sobre la psicología sea de una “herramienta a utilizar”. * que comprendan cada uno de los aspectos de la madurez y en especial la madurez sacerdotal. * bases sólidas para un mejor ser humano al servicio de Dios y la Iglesia. Soy Carol Yesenia Baños Núñez, psicóloga del “Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII”, ubicado en Salgar, muy cerca a Barranquilla, ciudad de la costa norte de Colombia. Aquí presto mis servicios desde el año 2007, poco más de 16 años ya; en los cuales, he trabajado con jóvenes desde la pastoral vocacional (antes del primer año de formación), hasta su síntesis vocacional (último año de formación académica), de manera individual, grupal, en valoraciones psicológicas, en orientación y atención terapéutica. He tenido la dicha de presenciar diversos cursos formativos de la Organización de Seminarios de América latina y el Caribe “OSLAM” de los cuales me siento muy orgullosa y agradecida. El primero de ellos fue en el año 2019 en Bogotá, Colombia, el cual fue un curso taller de psicólogos de seminarios en el cual, el padre y psicólogo Sotero Domínguez Gómez, nos asesoró a un número grande de distintos psicólogos de Latinoamérica, con el tema “La colaboración de la psicología y del psicólogo en la formación sacerdotal”. Este curso en especial fue de gran bendición pues ha sido allí, donde muchos colegas, logramos dar a conocer nuestro trabajo y optimizarlo para el bien de nuestra labor con los futuros sacerdotes. Luego en el año 2021 entre junio 28 y julio 2 estuve al tanto de una formación virtual a cargo del OSLAM, en la que también estuvo el padre Sotero Domínguez, reafirmando la importancia de la psicología en la formación sacerdotal, lo cual me hace sentir agradecida porque su conocimiento en esta profesión, da mayor claridad en el debido tratamiento psicoafectivo en cada uno de los seminarios sacerdotales. En los diversos días estuvieron también como ponentes Rubén Barrón, Monseñor Ricardo Araya y Monseñor Jorge Patrón Wong, hablando de la importancia del acompañamiento desde inicios del proceso, de la dimensión humana y del equipo de formadores. Todo esto, reforzando lo aprendido en la práctica laboral y en el curso taller del 2019. En mi práctica de todo este tiempo he observado cómo se presentan obstáculos que impiden el desarrollo personal de los candidatos al sacerdocio, y el primero de ellos se observa en la familia, la cual si bien es cierto es un gran apoyo, puede convertirse en producto de una sociedad muy secular, la sociedad de hoy que no da importancia plena al seguimiento a Jesús y la iglesia como fuente de vida, alegría y gozo, ya que las propuestas de fe, son muy débiles en el ambiente familiar y los muchachos entonces van en contra corriente. Otro obstáculo percibido es, en el desarrollo personal, debido a la influencia social, que intenta ejercer presión en la comparación y valoración con sujetos similares en edad, pares con quienes estudiaron y con ideas tales como el alcance de logro económico y laboral, como prioridad y única opción de ser exitoso en la vida. También es importante destacar que las distintas heridas vividas en su infancia y no sanadas ocupan un lugar importante a trabajar en psicología, debido a que se convierten en piedra de tropiezo para su desarrollo personal. Por todo lo anterior, psicólogos acompañantes de seminarios, tenemos el reto desde la pastoral vocacional, de acercarnos al joven y su familia, brindando la asesoría necesaria para disipar sus dudas, acerca del proceso formativo y que encuentren la grandeza del mismo en esta opción vocacional. Así que estos jóvenes comprendan la adecuada utilización de la herramienta psicológica en su proceso. En especial este reto, esta de manera trasversal en toda la formación. Desde sus inicios; El mío propio es en particular, con los seminaristas para que aprendan sobre psicología, los términos usados, las teorías planteadas, y cómo es el comportamiento humano, de esta manera en la atención individual, ellos comprenden más rápido y caen en cuenta de manera más segura, sobre lo señalado terapéuticamente o en orientación. Me preocupo mucho por esto, desde la etapa propedéutica para que su visión sobre la psicología sea de una “herramienta a utilizar” y no de una “persona que tenemos que evitar”: el psicólogo. Teniendo en cuenta los avances de la tecnología y siendo esta bien utilizada en tiempo y espacio he querido también llegar a ellos por internet, por lo cual compartimos un grupo de una red social por medio de la cual nos comunicamos, bien sea para animar, trasmitir un mensaje o dejar un pensamiento que invite a la reflexión. Es importante anotar que en tiempos de pandemia cuando estábamos en casa, estuve dispuesta, a un acompañamiento al otro lado de la línea o por medio de la virtualidad. Acompañe a los seminaristas en esa experiencia de miedo y soledad. Esto lo veo como algo innovador dentro del proceso por tanto no se concebía, ni en el seminario ni por mi parte, ver el trabajo psicológico desde esta perspectiva. Reconozco que para algunos funcionaba y otros requerían la presencialidad. Por ultimo les comento que en esta experiencia tan maravillosa del trabajo psicológico en el seminario, he estado trabajando durante todos los años de formación, con cada uno de los seminaristas, llevando a que comprendan cada uno de los aspectos de la madurez y en especial la madurez sacerdotal, cada una de sus características y no, el simple hecho de describirlas, sino el ver, si en ellos aplican estos conceptos, si son capaces de experimentarlos en su vida. De esta manera van introyectándolos y haciéndolos parte de su práctica diaria. Logrando que esta formación trascienda a otras personas, que ellos en un futuro logren dirigir. Se les trabaja la importancia de la objetividad, la autonomía, la capacidad de reflexión, el sentido del humor, la importancia de tener criterios definidos, también metas claras. Estas como bases intelectuales de la madurez. Luego se continúa con la madurez en la voluntad: y se evalúa cómo llevan su responsabilidad, la libertad bien entendida, la lealtad y seguridad en sí mismo. Si se perciben con capacidad para amar y logran tener una armonía afectiva y un adecuado sentido ético. Se les enseña mucho sobre la prudencia como recta razón en el obrar humano. También autoestima, identidad psicosexual y procesos de relación en cuanto a la dificultad para dar y recibir afecto. Como ven, no son pocos los temas que se trabajan; es una labor ardua, pero que en compañía de padres formadores y directores espirituales que apoyan la atención psicológica, se logra dar al joven las bases sólidas para un mejor ser humano al servicio de Dios y la Iglesia.

  • La psicología es una ayuda al seminarista para aclarar su discernimiento vocacional

    Carlos Ariel de León * La formación es un proceso largo y la persona no se ordena sacerdote de la noche a la mañana * Los talleres de psicoeducación permiten dar una mirada más amplia y que las dudas puedan ser respondidas. * Jóvenes seminaristas con el acompañamiento psicológico pueden alcanzar la madurez humana Soy Carlos Ariel De León, magister en psicología clínica y psicoterapeuta, pertenezco al Seminario Mayor San José de Panamá y presto mis servicios desde el 2017, con este año serían 6 años brindando el acompañamiento psicológico a los seminaristas para fortalecer la dimensión humana mediante la atención individual, talleres y psicoeducación. Al formar parte de los psicólogos del OSLAM he podido conocer la realidad que viven otros seminarios de la región a través de los encuentros que han surgido. Mi primera experiencia en la formación fue en el año 2019, curso – taller que se realizó en Bogotá en conjunto con el CELAM. Este grupo fue numeroso donde participamos alrededor de 50 psicólogos y psiquiatras para compartir la vida dentro de los seminarios de la Latinoamérica, en esta ocasión nos dictó el taller el Padre Sotero Domínguez Gómez, excelente expositor. Recuerdo que en este espacio fortalecimos algunos criterios para la evaluación, la sexualidad y afectividad, retos que como profesionales de la salud mental nos encontramos para brindar un mejor acompañamiento a los seminaristas y al clero. Este grupo ha permanecido en constaste comunicación y durante la pandemia tuvimos encuentros virtuales para formadores y psicólogos. Los que participamos en el encuentro del 2019 anhelamos que pronto tengamos otros encuentros similares para intercambiar experiencias y conocimientos para poner nuestra profesión al servicio de la iglesia. Los jóvenes que acuden al llamado vocacional tienen un gran deseo de entregar su vida a Cristo en el ministerio sacerdotal; al iniciar su proceso tienen muchas expectativas acerca de la vida comunitaria, la oración y en lo académico, pero se encuentra que la realidad es otra a lo que habían pensado. La formación es un proceso largo y la persona no se ordena sacerdote de la noche a la mañana, sino que con la ayuda de la oración podrá aclarar su vocación. Ahora bien, estas expectativas cuando no se cumplen a cabalidad porque la realidad es otra, afloran las carencias humanas a nivel personal y relacional, afectando su desempeño en la formación, mostrando desánimo, desorganización, baja tolerancia a la frustración a causa de los obstáculos que se presentan, ansiedad, estrés, estados depresivos, además de comenzar a tener quejas somáticas y es allí donde la psicología puede jugar un papel importante para trabajar las alteraciones comportamentales, emocionales y cognitivas del seminaristas, y que se ajuste a la realidad. De mi parte he buscado especializarme en varios tipos de psicoterapias basadas en evidencias a través de métodos científicos para brindar un mejor acompañamiento. En la formación a los futuros sacerdotes los retos pueden ser: lograr tener un ambiente armónico en la comunidad, que sean capaces de hablar con sinceridad y total honestidad sobre sus conflictos personales sin temor al qué dirán o de los juicios que puedan recibir, reconocer que somos ser humanos con debilidades, defectos y limitaciones, camino necesario para el crecimiento personal y así trabajar los puntos débiles. Como grupo, se pueda lograr la cohesión grupal, alcancen la madurez, vivan una verdadera fraternidad, desarrollen el sentido de pertenencia y el respeto. Dentro de los logros puedo mencionar que algunos de los que ya son sacerdotes han mostrado su aprecio y gratitud por el apoyo que han recibido en las atenciones individuales, reconociendo que el acompañamiento psicológico les ha ayudado en sus momentos difíciles o de crisis y que una vez trabajado y superado puedan seguir con su discernimiento vocacional con una entrega más plena. Esto gratifica en el trabajo porque se van rompiendo barreras que antes se podían tener entre la psicología y la fe. Considero que los talleres de psicoeducación permiten dar una mirada más amplia y que sus dudas puedan ser respondidas, los jóvenes aprenden de la vivencia de otros y eso les hace ser una comunidad educativa en formación continua con temas actuales de la psicología y a la vez conservando la sana doctrina de la iglesia. Durante estos años en el seminario hemos trabajado junto con los formadores de manera sistemática y en sinergia para desarrollar las competencias necesarias de los seminaristas, conocer a cada uno de los jóvenes mediante las entrevistas, batería de pruebas acorde a la actualidad y las necesidades que se presentan en las etapas de formación, con la finalidad que el seminarista que salga ordenado pueda ejercer su ministerio a plenitud. Como sabemos la psicología no lo puede abarcar todo y sería pretencioso decir que puede hacerlo. Hay muchos tabúes que existen en torno a la salud mental y que dentro de la iglesia también se mantienen. La psicología es una ayuda al seminarista para aclarar su discernimiento vocacional, no es un obstáculo como muchos suelen pensar. Jóvenes seminaristas con el acompañamiento psicológico pueden alcanzar la madurez humana, intelectual y mental, teniendo recursos o herramientas para afrontar con conductas funcionales a la vida con todos sus obstáculos y con buena actitud. Con el acompañamiento con el profesional de la salud mental pueden resolver sus conflictos internos, posibles heridas o traumas que en algún momento de su vida pudieron tener y abordados terapéuticamente puedan superarlos para tener una vida más plena y servir mejor en su pastoral o ministerio. Sean transparente, honestos y sinceros, eviten las máscaras, porque el llamado al cual ustedes están acudiendo debe hacerse de cara al Señor. La psicología y la espiritualidad les ayudará a tener una recta intención y alcanzar la madurez psíquica, tengan siempre oración y acompañamiento. Es necesaria la preparación de los formadores, ya que deben ser conocedores de la conducta humana para dar al seminarista un acompañamiento adecuado, entiendo las debilidades y fortalezas que poseen, sin entrar en terapia psicológicas ya que estas son competencias de profesional de la salud mental como personal idóneo para realizarlas. Los formadores deben estar alerta a los errores de discernimiento vocacional que luego de la ordenación traerá situaciones desagradables que podemos evitar desde la casa de formación y con los psicólogos se pueda tener una mirada en conjunto. Es importante que los formadores tengan el acercamiento con los jóvenes, que les ayuden, les orienten y los animen a ser coherentes con la opción de vida que desean tomar en respuesta al llamado vocacional. Los formadores deben tener sensibilidad y amabilidad, deben ser lideres que inspiren a otros a seguir el camino del Señor y no piedra de tropiezo. Quiero alentar a mis colegas a que sigan realizando la bella labor que hacemos dentro de los seminarios, muchos de nosotros vamos tocando la vida del seminarista, transformándola y reparando corazones. A los seminaristas, formadores y colegas quiero decirles que, aquí en Panamá tiene un hermano dispuesto a serviles, compartir experiencias que nos enriquezcan mutuamente en beneficio de nuestra Iglesia.

  • El Seminario de Santo Domingo cumplirá 175 años de fundación

    En el Seminario Mayor de Santo Domingo, República Dominicana El pasado lunes 30 de enero el Seminario Santo Tomás de Aquino celebró la fiesta de su santo patrón, con la presencia de más de ciento veinte sacerdotes, quince obispos procedentes de las distintas diócesis del país y la comunidad de seminaristas y formadores como anfitriones. También fue notable la presencia de los rectores de diferentes casas religiosas. A las 9:30 am dimos inicio a la actividad entonando el himno del Seminario Pontificio de la autoría del fenecido Monseñor Vinicio Disla, seguido de la invocación al Señor por parte de Monseñor Rafael Felipe (Fello) quien agradeció a Dios por la presencia de distintas órdenes y congregaciones religiosas que les ha tocado dirigir la formación en los 175 años de fundación del Seminario: Padres Eudistas desde 1908 a 1916; los padres Claretianos de 1923 a 1946, los padres Jesuitas desde 1946 hasta 1980, fecha en que el Seminario pasó de nuevo a ser dirigido por el clero diocesano. Palabras del rector El padre José Apolinar Castillo dio gracias a Dios por la oportunidad de este encuentro entre sacerdotes y seminaristas: «es fiesta del clero nacional, de los que amamos al Seminario». Externó la alegría por la significativa presencia de los obispos, sacerdotes diocesanos y religiosos, así como también algunos laicos que son parte de la familia del Seminario. Hizo notar que el presente encuentro marca el inicio del «arco celebrativo» que culminará el 8 de mayo con la fiesta de la fecha de fundación del seminario. Dio las gracias por adelantado a los panelistas por su disponibilidad al aceptar la invitación a compartir «lo que ha significado el Seminario para nuestra sociedad dominicana». Cerró su intervención recordando que lo principal en este día es el encuentro fraternal entre sacerdotes. Panel: Presencia del Seminario en la sociedad dominicana Inició el historiador José Chez Checo, ex- alumno del seminario, autor de varias obras, quien expresó sentirse satisfactoriamente abrumado por la calidad del auditorio que tenía delante, es decir, que nunca antes le había tocado disertar para tantos obispos, sacerdotes y seminaristas juntos. Al referirse al Seminario, dijo que «pocas instituciones pueden decir con orgullo que cumplen 175 años de una labor tan prolífica y beneficiosa para la sociedad dominicana». Haciendo el esbozo de los siglos XIX y XX, resaltó la figura del arzobispo Meriño a quien le atribuyó la proeza del fortalecimiento de la idea de «dominicanizar el clero», visión que continuaron sus sucesores: monseñor Nouel y monseñor Pitini; tendencia que se ha seguido hasta nuestros días. El segundo momento del panel le correspondió a Monseñor Fausto Ramón Mejía, formador y ex rector del seminario. Abordó la década del setenta en que se introdujo al Seminario la Teología Latinoamericana o Teología de la Liberación; igualmente, resaltó la presencia de destacados profesores jesuitas, tales como Padre Mateo Andrés, P. Carlos Benavides y Monseñor Francisco José Arnáiz, el Padre Láutico García y Padre Julio Escobar. De la década del ochenta se enfocó en la transición o paso del seminario de la mano de los jesuitas al clero diocesano, momento donde inicia sus vivencias como formador junto al grupo de compañeros. El tercer momento del panel lo cerró el padre Abrahán Apolinario para dejarnos claro los cambios que se fueron operando en el Seminario desde 1980 en adelante, citando a Monseñor Arnaiz con su idea de integrar al seminarista entre los futuros líderes del país. Finalizó su intervención afirmando que la mejor contribución que el seminario puede hacer a la Iglesia y a la sociedad dominicana es formar pastores a los que él llamaría “ de silla y de carga”, presbíteros con solidez, pero cercanos, expresión de una Iglesia servidora. La Eucaristía La eucaristía estuvo presidida por monseñor Fredy Bretón, arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. Expresó que quería hacer una homilía «testimonial», partiendo de lo que Dios había hecho en su vida a través del Seminario y de los demás; la deuda que contrae, el haber recibido la sabiduría de Dios «entrando por la fraternidad». Recordó la entrada del equipo de formadores del clero nacional al Seminario, del cual fue parte; lo que significó para el equipo, entre la colaboración y los desacuerdos, el haber llevado el proceso formativo e, incluso, lo recibido de los seminaristas. Y no dejó fuera a Santo Tomás de Aquino, de quien entiende no ha faltado la intercesión para recibir tanta sabiduría en la casa de formación. «Que no caigamos en la inconciencia y que sea carne de nuestra oración y de nuestro trato con el Señor esta obra de misericordia que él hace de inyectarnos sabiduría en el intercambio, en la interacción, en la vivencia de la fraternidad entre nosotros», exhortó el Arzobispo de Santiago. Nutrida presencia de obispos Ya mencionamos que presidió la eucaristía Monseñor Freddy Bretón, arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. Concelebró Monseñor Francisco Ozoria, arzobispo de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Primado de América, como primer responsable del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino. Sus obispos auxiliares: Mons. Benito Ángeles, Mons. Faustino Burgos y Mons. José Amable Durán. Mons. Andrés Napoleón Romero, obispo de Barahona, Mons. Jesús Castro Marte obispo de La Altagracia, Mons. Héctor Rafael Rodríguez obispo de la Vega, Mons. Alfredo de la Cruz, obispo de San Francisco de Macorís, Mons. Diómedes Espinal obispo de Mao-Montecristi, Mons. Julio César Corniel, obispo de Puerto Plata, Monseñor Fausto Mejía Vallejo, obispo emérito de San Francisco de Macorís, Mons. Tomás Morel, obispo auxiliar de Santiago, Mons. Rafael Felipe (Fello) obispo emérito de Barahona, Monseñor José Dolores Grullón, obispo emérito de San Juan de la Maguana, Mons. Gregorio Nicanor Peña, obispo emérito de la diócesis de Higüey, Monseñor Cecilio Raúl Berzosa, obispo misionero en Santo Domingo. Además, Mons. Jean Méndez, encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica en el país.

  • XXXII ENCUENTRO NACIONAL DE FORMADORES DE SEMINARIOS

    La tarea formativa en una Iglesia Sinodal Los Seminarios de Argentina vienen caminando juntos desde hace más de 32 años, en particular a través de los Encuentros Nacionales de Formadores. En esta larga historia es mucho lo que se viene trabajando para adecuar la institución del Seminario a las necesidades formativas de los jóvenes que ingresan en la actualidad, atendiendo a su vez a la problemática que expresan los neo presbíteros en el desarrollo de su ministerio. Pero si estos encuentros tienen una marca, una característica, es su clima de fraternidad y comunión que favorecen lazos de mutua colaboración, apoyo y amistad fraterna. El pasado 30 de enero al 3 de febrero se realizó el 32º Encuentro Nacional de Formadores en la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo, con la presencia de 70 formadores. Entre los que contamos al rector y un formador del Seminario Nacional de Paraguay, que muchas veces acompañan en un precioso gesto de búsqueda de formación y de comunión fraterna entre países hermanos. También estuvieron presentes los obispos de la Comisión Episcopal de Ministerios (CEMIN), Mons. Cesar Daniel Fernández (obispo de Jujuy), Mons. Ricardo Araya (obispo de Cruz del Eje) y Mons. Roberto Ferrari (obispo auxiliar de Tucumán), junto a uno de los obispos del lugar, Mons. Gustavo Larrazábal (obispo auxiliar de San Juan). La animación y la iluminación del encuentro estuvieron a cargo de la Dra. Marcela Mazzini, miembro del equipo de la síntesis argentina del sínodo y delegada para la etapa continental, el Pbro. Doc Gerardo José Söding y el Pbro. Doc. Dario Vitali, éste último de modo virtual. Invitaron a reflexionar sobre la recepción del proceso sinodal, la autoridad y el poder como servicio, la sinodalidad como modo de ser y hacer Iglesia en Argentina. La comunidad formativa del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora de Guadalupe y San José fue la anfitriona del encuentro. Particular mención merecen los seminaristas que con gran disponibilidad y espíritu de servicio ayudaron a sentir como en casa propia a todos los participantes. La sinodalidad es el modo de ser de la Iglesia, es el caminar juntos de los discípulos del Camino, Jesús. Pero también significa reforzar los modos en que todos los regenerados en Cristo participamos en la edificación de la Iglesia, específicamente en la elaboración de las decisiones que tocan a la misión de todos. La Iglesia desde su nacimiento no ha dejado nunca de trabajar por su propia reforma, es la consecuencia elemental de vivir movida por el Espíritu Santo. Trata de ajustarse a las exigencias del Evangelio en las problemáticas que se suscitan en cada tiempo. Desde el llamado Concilio de Jerusalén al Vaticano II, como cada Sínodo de obispos o cada encíclica de los Papas, son acontecimientos que responden a esta dinámica eclesial de renovación y reforma. Por otra parte, en cada momento histórico han surgido santos que, a modo de “levadura en la masa”, han sido verdaderos renovadores, como el santo cura Brochero, inspirando a ser más fieles al Evangelio. La Iglesia de nuestro tiempo nos propone, en orden a esta fidelidad, comprometernos con la sinodalidad. Podemos decir que para cada uno de nosotros la reforma de la Iglesia consiste en dejarnos reformar por la Santa Iglesia, que nos llama a “caminar juntos”. Nuestra conversión hoy tiene nombre de “sínodo”. Los Seminarios o Casas de formación no deben ser ajenos a esta dinámica si quieren ser fieles al Espíritu y a su misión, por el contrario, deben empeñarse en vivir particularmente la sinodalidad como estilo, actitud, modo de ser y de obrar. De esto se trata “la tarea formativa en una Iglesia sinodal”.

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