Hacia un sacerdocio sinodal y comprometido con la historia
OSLAM comparte los frutos del Encuentro Latinoamericano de Rectores de Seminarios

En respuesta al kairós que la Iglesia vive con el Sínodo sobre la Sinodalidad y a la luz de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, la Organización de Seminarios de Latinoamérica y el Caribe (OSLAM) ha hecho público el documento síntesis del Encuentro Latinoamericano de Rectores de Seminarios, celebrado del 14 al 18 de septiembre de 2026 en Toluca, Estado de México, México.
Bajo el lema "Seis ejes para una formación sacerdotal sinodal y comprometida con la historia", el documento ofrece una ruta para renovar la formación presbiteral, transitando de un modelo centrado en el cumplimiento académico y el clericalismo, a una pedagogía que forma "artesanos de la comunión" y pastores con el corazón de Cristo Buen Pastor.
El Seminario: laboratorio de sinodalidad
El encuentro, que reunió a rectores y formadores de los seminarios mayores de Latinoamérica y el Caribe, partió de una convicción fundamental: la sinodalidad no es un concepto teórico, sino una pedagogía que se aprende viviendo. El Seminario debe convertirse en un "laboratorio de sinodalidad", donde los futuros sacerdotes experimenten la escucha, el diálogo, el discernimiento comunitario y la corresponsabilidad antes de ejercer el ministerio.
Para lograrlo, el documento propone seis ejes transversales que integran las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral:
Identidad y vocación: Formar discípulos y pastores, no funcionarios. La identidad nace del encuentro personal con Cristo y de la común dignidad bautismal.
Metodología sinodal: Aprender a escuchar, discernir y decidir. Se supera tanto el autoritarismo verticalista como el asambleísmo, distinguiendo entre el proceso de consulta y discernimiento (comunitario) y la toma de decisión (propia de la autoridad pastoral).
Humano y espiritual: Crecer en humildad y madurez afectiva. La sanación de las heridas de origen y la transparencia son antídotos contra el clericalismo y la doble vida.
Inserción pastoral: Formarse en contacto con la realidad. El seminarista debe "oler a oveja", aprender de las periferias y dejarse evangelizar por el Pueblo de Dios.
Corresponsabilidad: La misión pertenece a toda la Iglesia. Se requiere trabajar codo a codo con laicos, familias, diáconos y personas consagradas.
Intelectual y misionero: Comprender el mundo para anunciar el Evangelio. Esto incluye el diálogo con la inteligencia artificial, la cultura digital y la Doctrina Social de la Iglesia.
Nuevos areópagos y desafíos contemporáneos
Las mesas de trabajo del Encuentro abordaron con realismo evangélico los desafíos urgentes de la cultura actual, estableciendo lineamientos concretos:
Cultura del cuidado y prevención: Tolerancia cero ante los abusos. La formación debe integrar protocolos rigurosos de protección, transparencia en la administración de bienes y una teología basada en la kénosis (el vaciamiento) de Cristo.
Ascesis digital: Frente a la dispersión virtual, se propone educar la libertad interior. El uso de pantallas y redes sociales debe ser discernido, limitando su uso en espacios comunes y combatiendo el narcisismo eclesial y la búsqueda de "likes".
Inclusión formal de la mujer y los laicos: La voz femenina y laical deja de ser una "ayuda informal" para convertirse en un criterio consultivo formal y estructurado en los escrutinios vocacionales, valorando el Sensus Fidei y diagnosticando la madurez relacional del candidato.
Sanación afectiva: El seminario no es un hospital psiquiátrico, pero sí un espacio de alianza formativa donde la vulnerabilidad puede ser acogida. Se articula una tríada de acompañamiento: Director Espiritual, Psicólogo externo y Formador.
Un itinerario gradual: De los Fundamentos a la Misión
El documento recuerda que la formación es un único proceso gradual que exige paciencia pedagógica:
Propedéutica (Fundamentar): Tiempo para el silencio, la oración, el autoconocimiento y la sanación de la historia personal.
Discipular (Seguir): Etapa filosófica donde se aprende a caminar con otros y se interioriza la Palabra (metánoia).
Configuradora (Configurar): Etapa teológica para adquirir los sentimientos de Cristo Siervo, Pastor, Sacerdote y Cabeza.
Síntesis Vocacional (Servir): Inserción progresiva y autónoma en la parroquia, bajo la mentoría del párroco, aprendiendo a liderar la comunión de carismas.
Formación Permanente (Continuar): La ordenación no es el final, sino el inicio de un discipulado que dura toda la vida.
Un llamado a la conversión pastoral
La síntesis de OSLAM concluye con un llamado a las Iglesias particulares a asumir la renovación de sus Ratio Nationalis. Formar sacerdotes hoy exige desarticular la mentalidad de "pirámide invertida" y abrazar una eclesiología circular, donde el sacerdote no es el protagonista que lo hace todo, sino "el carisma de la síntesis", aquel que reconoce, coordina y pone en comunión los dones que el Espíritu suscita en el Pueblo de Dios.
Agradecemos de modo especial al Pbro. Manuel Hernando Vega León, cuya exposición articuló los seis ejes de una formación sacerdotal sinodal y comprometida con la historia, ofreciéndonos claves teológico-pastorales que iluminan el itinerario propedéutico, discipular, configurador y de síntesis vocacional.
Puede descargar el documento completo con las conclusiones de las mesas de trabajo y las propuestas pedagógicas por etapas. A disposición de las Conferencias Episcopales, obispos diocesanos y equipos formadores para su estudio y aplicación.
OSLAM - Organización de Seminarios de Latinoamérica y el Caribe






Comments