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Del 20 al 24 de octubre de 2025

Día de llegada: 19 de octubre

Día de salida: 25 de octubre


Dirección: Casa Mãe Acolhedora - R. Cananéia, 387 - Caiçaras, Belo Horizonte - MG, 30770-120 https://maps.app.goo.gl/82Mh55Htm5kD1WJW8


Del 20 al 24 de octubre de 2025, Belo Horizonte - MG - Brasil

Inversión: 150 USD. Incluye hospedaje, alimentación y formación.

Los participantes deben cubrir sus pasajes de llegada y salida



Inscripciones abiertas:


Queridos hermanos en Cristo:

Reciban un fraternal saludo de paz y esperanza en el Señor, quien sigue llamando a nuevos discípulos para consagrarlos al servicio de su Pueblo.


La Organización de Seminarios Latinoamericanos (OSLAM), en comunión con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), se alegra en convocar e invitar fraternalmente a los padres rectores, formadores y responsables de los Seminarios Propedéuticos de nuestro continente a participar del Curso Latinoamericano para Formadores de la Etapa Propedéutica, que se llevará a cabo del 20 al 24 de octubre de 2025, en Belo Horizonte (Brasil).


Este encuentro tiene como objetivo fortalecer la misión formativa en la etapa propedéutica, desde una perspectiva pastoral, espiritual y pedagógica, en sintonía con las orientaciones de la nueva Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis, promoviendo también un intercambio de buenas prácticas formativas entre los distintos países y contextos de América Latina y el Caribe.


Creemos que esta será una ocasión propicia para compartir experiencias, escuchar los desafíos comunes y abrir caminos para posibles implementaciones de elementos formativos que respondan a las realidades locales, siempre a la luz de una eclesiología sinodal, encarnada y misionera. Contaremos con la presencia de Monseñor Júlio César Gomes Moreira, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Belo Horizonte, quien acompañará los momentos de reflexión, compartir fraterno y espiritualidad.


La contribución para el curso es de 150 USD - 1000 BRL, e incluye hospedaje, alimentación y formación, puede pagar en efectivo al inicio del Curso. Las inscripciones ya están abiertas y pueden realizarse a través del siguiente enlace: https://forms.gle/UXFJaXmEq7Dh1ttMA La información correspondiente a los objetivos y temario se encuentra en el sitio web: https://www.oslam.org/post/curso-latinoamericano-para-formadores-de-seminarios-de-la-etapa-propedéutica


Confiamos en que esta propuesta será una oportunidad fecunda para renovar nuestros procesos de formación inicial y para estrechar aún más los lazos entre los seminarios de nuestro continente. Contamos con su participación y con la difusión de esta convocatoria entre quienes comparten con ustedes la misión de formar a los futuros presbíteros.


Con fraternidad en Nuestro Señor,


P. Dionicio Roberto Gómez Sánchez

Presidente de la OSLAM

Organización de Seminarios Latinoamericanos


Objetivos

 

Que los participantes logren:

  • Vivir una experiencia de fraternidad y acercamiento a la riqueza de la realidad latinoamericana.

  • Una mirada panorámica general sobre la tarea formativa en la Etapa Propedéutica, implicaciones y principales instrumentos pedagógicos.

  • Comprender de modo práctico la identidad y misión de la Etapa Propedéutica, el vínculo con la etapa anterior, la Pastoral Vocacional y el itinerario preingreso, y con la etapa posterior, el ingreso a la Etapa Discipular.

  • Percibir la importancia del propio rol como formadores y la necesidad de una formación específica permanente.

  • Percibir su paso por la formación como una gracia exigente y gozosa, donde es posible desarrollar plenamente el propio ministerio sacerdotal.

  • Tener elementos para su propio discernimiento vocacional respecto al servicio en la tarea formativa.

  • Compartir experiencias y necesidades de los seminarios de cada región latinoamericana.

 

Desarrollo:

 

1.     Historia de la Etapa Propedéutica y su obligatoriedad, razón e ser y objetivos que busca.

Breve recorrido histórico, las diversas experiencias recogidas (Congregación de Educación Católica, El Período Propedéutico 1998), hasta su obligatoriedad en la Ratio Fundamentalis ( Congregación del Clero, 2016). Su configuración actual.

 

2.     Horizontes teológicos pastorales fundamentales del contexto actual

Contexto social: el joven de hoy, la pastoral juvenil y vocacional. Contexto eclesial: camino de conversión contra los abusos del clero; el camino sinodal. Desafíos actuales: formar en un tiempo de cambio cultural, mayor lugar de la mujer, conciencia socio ecológica, medios de comunicación y mundo digital, desafío de la diversidad sexual.

 

3.     El Seminario y la Etapa Propedéutica

Objetivo general, agentes, medios, y principales indicadores. ¿Qué significa entrar en la dinámica formativa? Procesos de internalización, clima formativo, procesos comunitarios.

 

4.     Formación integral y acompañamiento comunitario

Breve descripción de las dimensiones (humana, espiritual, intelectual y pastoral), sus objetivos, dinámicas e indicadores. La comunidad y la misión como hilos conductores.

 

5.     La persona del formador

¿Vocación? Identidad personal frente a esta misión. Explorar emociones y cogniciones. Actitudes, formación permanente. Integrarse a un equipo y a una comunidad.

 

 6.     Intimidad y afectividad en el formador

Leer bien las crisis: ¿afectividad o intimidad?   Historia vincular y relaciones primarias. Identidad relacional del presbítero. La necesidad humana de intimidad en el contexto de una vida célibe.   Barreras a la intimidad y vigilancia evangélica del propio corazón. Exploración del propio universo vincular actual.

 

7.     Antropología de la vocación cristiana y el discernimiento vocacional

Marco teórico de la antropología de la vocación cristiana: de la lucha psicológica a la lucha espiritual. La estructura de la personalidad: yo ideal y yo actual. Niveles de conciencia. Los contenidos de la personalidad: valores, actitudes y necesidades. Conducta observable y significado: dinámicas de crecimiento o regresión. Consistencias e inconsistencias vocacionales. Maduración de las motivaciones. Modos de vivir los valores vocacionales. El discernimiento espiritual y vocacional integral.

 

8.     Principales tareas del formador y algunos instrumentos pedagógicos

La tarea educativa, el acompañamiento personal y comunitario, formal e informal. Claridad del trayecto formativo propuesto y del trayecto posible, real. Relación con la familia. Las reuniones comunitarias: equipo de formadores, equipos de trabajo, generales, de revisión de vida. La entrevista formativa, la biografía, los informes psicológicos, evaluaciones periódicas y anuales, la evaluación pastoral y los informes de párrocos, otros informes, importancia, elaboración y utilidad pedagógica del informe anual.

 

9.     Acompañamiento y entrevista formativa

Acompañamiento integral por parte del formador. Recorrido personal y comunitario. La entrevista formativa: premisas fundamentales, establecimiento de la alianza formativa, contenidos de los coloquios, procesos que pueden tener lugar en los mismos (resistencias, transferencias, contratransferencias), técnica de los coloquios (escucha empática, intervenciones). Elaboración de informes del proceso pedagógico y su importancia.

 

10.  Jesús nuestro divino formador

Jesús maestro y modelo del educador, en el Evangelio y en la Eucaristía. El concepto de docibilitas aplicado al formador y a la formación.  Forma el Cristo total, la Iglesia toda.




Facilitador: Mons. Júlio César Gomes Moreira

Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Belo Horizonte – MG – Brasil.

Ordenado obispo el 13 de febrero de 2021, en la Catedral de Nuestra Señora Aparecida, en Brasilia, monseñor Júlio César Gomes Moreira es el obispo referencial para la Región Episcopal Nuestra Señora de la Concepción, de la Arquidiócesis de Belo Horizonte. Fue nombrado obispo auxiliar de dicha arquidiócesis por el Papa Francisco el 23 de diciembre de 2020.


Obtuvo el grado de Bachiller en Psicología por la Universidad de Brasilia en 1997, así como en Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Nuestra Señora de Fátima, en Brasilia, en 2003. Se especializó en Análisis Existencial y Logoterapia de Viktor Frankl (2011-2012).


Recibió la ordenación sacerdotal para la Arquidiócesis de Brasilia el 6 de diciembre de 2003. Ejerció el ministerio como párroco de la Parroquia San José, en Brazlândia (DF), de 2004 a 2005. También fue formador en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Fátima de la Arquidiócesis de Brasilia (2006-2007) y en el Seminario Propedéutico San José de Brasilia (2008-2010). De 2011 a 2015, fue rector del Seminario Mayor Interdiocesano San Juan María Vianney y del Seminario Propedéutico Santa Cruz, en Goiânia.


Colaboró también en el Santuario del Santísimo Sacramento, en Brasilia, en 2016, y fue vicario episcopal del Vicariato Centro de Brasilia ese mismo año. Se desempeñó como coordinador de la Comisión del Clero de Brasilia (2019-2020), miembro del Colegio de Consultores y párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en Sobradinho-DF (2017-2020).



Pbro. Lic. Mauricio Damián Larrosa

  1. Vivir el Seminario como una llamada a la conversión: a crecer y madurar como persona y como sacerdote, a ser más eucarístico, más pascual. Es estar en formación permanente. 

  2. Quitarse de encima los prejuicios sobre la formación. Parece fácil, pero están escondidos, por lo que requieren tiempo. Algunos nos vienen de la cultura eclesiástica (“pobre, te mandaron al Seminario”, “es una estructura caduca”, “ahora que no haces nada… podrás?”, “eligen a lo selecto del clero, lo mejor”, “te envidian”, “qué carrera!”), otros son los recuerdos de la propia experiencia del que fuera nuestro Seminario, lo que “hicieron” con uno, lo bueno y lo malo, las personas de referencia, etc. Aquello era otro contexto y otras personas. Uno puede buscar inspiración, pero no repetir esquemas. 

  3. Buscar amar, es oficio de amor. Siendo formador uno puede ser tan plenamente pastor como en otras tareas ministeriales. Pastorear es aprender a amar bien, a ser padres, a hacernos cargo de otros. Hay desafíos y gratificaciones, pero además es un privilegio de esperanza: ser testigos de la obra de Dios en la vida de jóvenes de hoy. La tarea formativa no consiste en hacer cumplir normas o en llegar a ciertas “expectativas de logro” sin más: su norte es la caridad. Amar es ayudar a crecer, y auctoritas indica capacidad para hacer crecer (no la idea de un poder directivo). En cuanto a las normas y al ejercicio de la autoridad, es bueno recordar que los planteamientos rígidos generan ocultamiento y sumisión, como la carencia de referencias claras, dispersión y desorientación. 

  4. Querer aprender. Saber muy bien qué hay que hacer o cambiar en la formación inicial suele indicar más bien una torpeza pastoral, afectiva o intelectual. Si un padre de familia, en el contexto actual, dijera que sabe muy bien cómo educar a sus hijos, con la receta justa frente a los cambios culturales impresionantes que vivimos, es muy probable que se trate de uno que busca seguridades o que se cree “iluminado”, inclinaciones que pueden hacer mucho daño. Es bueno tener conciencia de que hay que estar siempre en búsqueda, dejándose guiar por la Iglesia Madre y por la realidad concreta. La brújula es el amor cristiano que nos hace creativos y audaces

  5. Respetar y estimar a cada persona. Los seminaristas no son ni más ni menos que tus hermanos, en una etapa y en un proceso en el que la Iglesia confía a los formadores la tarea de acompañar y guiar. No hay dignidad mayor que ser bautizado, y en esta comunidad de iguales hay ministerios de diverso tipo, unos estructurales, esenciales, jerárquicos, pero al servicio de los que son hermanos (LG 32). No son niños. Es frecuente que un cura se queje diciendo de otro o de un obispo “¡me trata como a un seminarista!”, ¿Qué significa eso? ¿Como adulto? También es frecuente que al “llegar” a ser Diácono transeúnte parezca un insulto decir que es un seminarista, es decir, que está en formación inicial. Una tendencia a infantilizar y el clericalismo subyacen en esta visión de las cosas. Como en el caso del Catecumenado, el Seminario es mucho más y algo todavía distinto que un lugar físico, se trata de un camino.  

  6. Saber escuchar. Estar en formación permanente es aprender a obedecer: “Dios habla cada día, si hay un corazón que escucha” (Cencini). Esto implica: aprender de los formadores (antiguos y nuevos), de la gente que trabaja en el Seminario y de las comunidades, y de los mismos seminaristas. Las cosas existían antes que uno llegara. La tarea formativa nos trasciende. Forma la Iglesia en la que somos corresponsables.

  7. Enseñar, y también saber decir "no sé". El ser formador no supone estar capacitado para todo. En cuanto a la enseñanza siempre es mejor incentivar a que el otro encuentre por sí mismo la senda, hacer sentir el gusto de aprender, no dar la comida ya digerida. Frente a cualquier temática difícil o confusa suelen ser puntos luminosos ir a lo esencial, las verdades básicas, así como una mirada global y de conjunto. En todo aspecto de la formación es imprescindible valorar el disenso positivamente, no asustarse, y distinguir según el famoso aforismo: “en lo esencial unidad, en lo opinable libertad, en todo caridad”. Por otro lado, a veces se acusa a la formación de remarcar demasiado lo negativo. Cuando hay que corregir, hay que partir de lo bueno.  Además, algunos vicios se combaten mejor haciendo crecer una virtud existente. “Padres, no exasperen a sus hijos…” (Col 3, 21)

  8. Dar testimonio, se educa con el ejemplo. Incrementar la vida de oración y ponerse “en orden” en cada dimensión: no podemos pedir a otros que tengan dirección espiritual si nosotros la hemos abandonado, por ejemplo, o pedir que se estudie si nosotros perdimos el hábito de lectura. También, como ocurre siempre con el Evangelio, debemos dar el testimonio de nuestra pobreza y de la misericordia de Dios. No debo esperar a vivir íntegramente el Evangelio para predicarlo, sino predicarlo con humildad. El hipócrita predica, pero no piensa mover ni siquiera un dedo, no lo intenta, no cree que sea posible vivirlo o, peor, piensa que es para otros, inferiores o en otra etapa que él ya superó.  

  9. Buscar una formación específica. La Iglesia confía en la honestidad y responsabilidad de sus hijos sacerdotes. Se espera que cualquier cura frente a un encargo dedique un buen tiempo de reflexión y estudio sobre esa área pastoral, lo mismo que buscar guía en otros más experimentados. Es triste que existan formadores que nunca hayan estudiado la Pastores, la Ratio Internacional y la Nacional. Es un signo de responsabilidad básica -y de Caridad Pastoral- leer los textos fundamentales del oficio que se te confía y regresar cada tanto a ellos, así como aprovechar las instancias de formación para formadores.

  10. Somos servidores de la comunión y la reconciliación. En el Seminario saber estar con todos, no cerrarse a unos pocos; no crear divisiones. Buscar vivir la fraternidad sacerdotal con el equipo de formadores, y no escatimar esfuerzos en cultivar los vínculos: con el obispo, los presbíteros, la vida religiosa, las familias y las comunidades. Nuestra visión política partidaria, o nuestras tendencias ideológicas -incluso teológicas-, no deben convertirse en muro que impida ser reconocidos como sacerdote para todos. 


Nota: “El Seminario en sus diversas formas (…) antes que ser un lugar o un espacio material, debe ser un ambiente espiritual, un itinerario de vida, una atmósfera que favorezca y asegure un proceso formativo…” (PdV 42).

Ha comenzado el XLVI Curso Latinoamericano para Formadores de Seminarios Mayores en el la sede del CELAM, Bogotá, Colombia. En la casa compartirán la vida, experiencias sacerdotales y se formarán para su desempeño como formadores de Seminarios durante tres semanas.

Son 67 sacerdotes provenientes de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Perú, Dominicana, Venezuela y Paraguay.

La primera semana está dedicada al estudio de los elementos fundamentales para la tarea formativa, a cargo del Pbro. Lic. Mauricio Damián Larrosa y el Pbro. Lic. Juan Manuel Beltrán Urrea.

Unidos en oración por los formadores de Seminarios, "peregrinos de la esperanza en la formación sacerdotal".

Participantes de Ecuador:

  1. Pbro. Jaime Jiménez J.

  2. Pbro. Francisco Javier Calderón L.

  3. Diác. Josue David Castellanos M.

  4. Pbro. William Armando Rojas B.

  5. Pbro. Wilson Rosero

  6. Pbro. Álvaro Patricio Poma D.

  7. Pbro. Daniel Edison Castro M.

  8. Pbro. Juan Carlos Ulcuango G.

  9. Pbro. Jorge Luis Gordon

  10. Pbro. Carlos Lenin Alulema L.

  11. Pbro. Francisco Javier Blanco S.

Participantes de Colombia:

Juan Rodrigo Gil F.

Edinson Manuel Arcia O.

Octavio González P.

Jorge Luis Balcazar C.

Robinson Fernando Betancourt T.

Luis Albeiro Urazan B.

José Gabriel Leguízamo D.

Jorge Luis Baquero B.

Juan Manuel Hernández T.

Participantes de República Dominicana:

Pbro. Eduard De Jesus De Oleo A.

Pbro. Keiter L.

Pbro. Carlos Daniel Richiez T.

Pbro. Carlos Antonio Peralta F.

Pbro. Yovanny Antonio Aquino V.

Pbro. Miguel C.

Pbro. Elvin Ismael D.

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